24 de September del 2018

Amarrados a la tecnología

El emprendedor es capaz de armarse para un entorno adverso, administrar la crisis y ver en ellas oportunidades. Fotos: Archivo

La economía del Siglo XXI está marcada por la tecnología, health no como un obstáculo, pharm sino como un aporte para crear la renta digital. Es así como Internet ha ocupado espacios de relevancia no sólo en el área de la ciencia, sino que se adentró en el mundo financiero, de las matemáticas, del dinero, de la física, la química, de la vida diaria.

Y así nacieron grandes empresas como Google, Apple, Amazon, Facebook, Twitter e Instagram. En la actualidad el mundo globalizado de Internet ha abierto un gran campo para el emprendimiento, que permite a sus protagonistas expandirse a un mínimo costo.

De acuerdo al portal web www.grandespymes.com. el emprendedor de este siglo debe “Hibridar conocimientos”, es decir, conocer de todo y mezclar ese aprendizaje para ponerlo en práctica en sus destrezas y habilidades. Combinar profesiones es otra forma de “hibridar”.

Expone Juan Carlos Valda, en el referido portal digital, que “el emprendedor del Siglo XXI tendrá que hacer esfuerzos para establecer puentes en equipos y socios multidisciplinares. Suprimir barreras en el lenguaje, establecer sinergias y despertar potenciales multidisciplinares como vía para encontrar nuevos nichos en servicios, organización, procesos”.

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Una vez que el emprendedor domina sus habilidades, tiene la capacidad, de acuerdo a los expertos en el tema, de reinventarse, de diversificar su producto, de ofrecer una nueva alternativa a su negocio. Para Valda el emprendedor del Siglo XXI debe tener capacidad para adaptarse al cambio permanente y rápido, amén que debe tener mente abierta (open mind) para crear alianzas y afrontar nuevas facetas para su pequeña empresa de manera de generar cambios, mejoras e innovaciones.

Si algo debe tener el emprendedor de este siglo es creer en que nada es imposible, por tanto debe ser un cultivador constante de valores, persistente, apasionado, proactivo, motivador, creativo y de mentalidad global.

Apunta Valda que el emprendedor es capaz de armarse para un entorno adverso, administrar la crisis y ver en ellas oportunidades. “El emprendedor tiene que desarrollar una actitud para superar problemas y restricciones. Si no dispone de recursos, deberá afrontar cómo encontrarlos, aunque sea a través de vías alternativas. Si el país padece una crisis, deberá afrontarla y verla desde la óptica de las oportunidades. Si en su ámbito administrativo hay una maraña burocrática irritante, deberá ingeniárselas para superarlas… De poco le servirá lamentarse”.

Como último valor esboza Valda la ética, de la que sostiene un emprendedor debe jugar limpio, valorar a las personas, humanizar la empresa y aprender de los fracasos suyos y de su gente. “Sin ética no estamos hablando de emprendimiento, sino de otra cosa”.

Nakary Rodríguez G.

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