Cristian Corrales: Un cocinero que no se detiene ante adversidades

Cristian Corrales es un chef sin límites. Foto: Pedro Lara

Alcanzar el punto de calidad venezolana al momento de elaborar platos cuando cruzas las fronteras es el reto que afronta el chef Cristian Corrales Cabral, quien utiliza su ingenio y ardua experiencia para posicionar y dejar en alto el nombre de Venezuela y particularmente el del estado Aragua.

“Más que rescate, mi enfoque profesional se enfoca a defender nuestra identidad, de nuestro patrimonio cultural gastronómico”, opina el experto culinario, cuya portada de presentación es usualmente una grata sonrisa y trece tatuajes que tiene grabados en su cuerpo.

Dispuesto a afrontar obstáculos, Cristian Corrales se muestra como un aragüeño que no se detiene ante las adversidades, es decir, que asume los retos con optimismo y más cuando se trata de temas gastronómicos.

Desde su perspectiva, la cocina no tiene barreras ni fronteras y desde hace trece años, a través de su profesión, hace énfasis en que “Aragua sí tiene una identidad gastronómica”.

“Como aragüeño he viajado por América y el continente europeo, oriental y asiático, lo cual me satisface como chef venezolano por el intercambio gastronómico, de paladar, sabores, saberes, colores y aromas, con colegas con quienes comparto de sus culturas”, experiencia que -comenta- trata de poner en práctica tanto en su trayectoria profesional como en su vida personal y familiar.

Fuera de la cocina es fanático del deporte, y cuando de apoyar al equipo de casa se trata, no duda en vestir su franela y animar al Aragua Fútbol Club y a la Vinotinto. Vive con su esposa, y aunque no tienen hijos todavía, sus actuales compañeros son dos morrocoyes y un gato.

Entre sus inclinaciones musicales no pueden faltar la electrónica y una buena rola de reggae que va de la mano con su otro hobbie, el surf.

Se describe como un aragüeño de pura cepa. “Esa sensación de ser y pertenecer al estado Aragua la siento todos los días cada vez que me despierto y veo el bonito azul del cielo y esos atardeceres que parecieran una combinación de llano y costa”.

Sin límites

Para él no existen los límites. “Los límites los pones tú. Cristian Corrales enseña hasta donde quiere aprender. El que diga: yo me las sé todas, no sabe de lo que se está perdiendo”.

Esto lo ejemplificó con una anécdota peculiar durante uno de sus viajes: ¿Cómo preparar cocina venezolana en Hungría?

“El verdadero reto comienza cuando pones en práctica los conocimientos y utilizas los ingredientes que tienes a mano para llevar lo mejor y más parecido de nuestro sabor a quienes quieren conocer la sazón venezolana”. En el caso de la arepa, si no se consigue la tradicional harina, no titubea en combinar las harinas que se encuentren en el mercado.

Otra particularidad que lo identifica es que cuando emprende vuelo a otra nueva experiencia, procura llevar consigo un poco de esa particularidad criolla que caracteriza la cocina venezolana, como ajíes dulces y hojas de cilantro deshidratadas.

A pesar que la cocina venezolana es una fusión de otras culturas, para el cocinero experto “la base de nuestro sofrito es universal, eso nos diferencia de otras gastronomías”.

Con ingredientes, saberes y texturas diferentes logramos unir y juntar en una receta, en un espacio, en un plato, cultura, sabor, idiosincrasia.

“Puedo llevarme, inclusive, semillas para hacer pruebas para ver si esas semillas nacen en otros países, para experimentar si las tierras producen el mismo efecto en cuanto a sabor, forma, color”, más allá de las populares hortalizas y verduras que con facilidad se consiguen en diversos rincones.

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