23 de September del 2018

“El Negro Ángel” más allá de la bailoterapia

Ángel Ojeda más conocido en Maracay y otros rincones como “El Negro Ángel”. Foto: Cortesía

Cuando suena la palabra bailoterapia a nivel nacional, por cierto muy nombrada en los actuales tiempos, siempre sale a relucir una persona: “El Negro Ángel”, instructor de esta modalidad de ejercicio que se ha puesto de moda entre las personas que buscan rebajar esos kilitos de más o tonificar su cuerpo.

Pero en la vida de “El Negro Ángel” hay un sinfín de historias que muchos de los alumnos que han pasado por sus clases no conocen.

Ángel Ojeda nació en Caracas y sus primeros pasos fueron en el barrio 24 de Julio de Petare, populosa zona de la capital venezolana, en la que creció en un hogar de bajos recursos, pero con muchos valores, lleno de amor por parte de sus padres y cinco hermanos más.

Pero una visión de sus padres, hoy en día es el fruto de lo que en la actualidad se ha convertido “El Negro Ángel”.

El barrio 24 de Julio de Petare siempre ha sido una zona de alto peligro, donde Ángel en su niñez comenzó a crecer rodeado de robos, muerte y droga, sin embargo, los buenos valores de sus padres lo mantuvieron alejado de esos flagelos.

De forma sabia y queriendo un mejor futuro para sus hijos, los padres de Ángel, cuando apenas alcanzaba los 12 años, deciden mudarse para el pueblo costero aragüeño Ocumare de la Costa, donde vivía su abuelo paterno.

“A veces no entendía por qué los viernes nos íbamos para Ocumare y el lunes volvíamos a Caracas, después razoné que era porque mis padres nos querían alejado de todo lo malo que pasaba en el barrio”, relató Ojeda.

Una vez establecido en el litoral aragüeño, Ángel comenzó una nueva vida, en la que su padre lo indujo a practicar la disciplina de boxeo, deporte que prendió la chispa deportiva del joven caraqueño, quien hoy en día se define como un aragüeño más.

“Gracias a que nos mudamos a Ocumare de la Costa sigo con vida, ya que todos mis amigos de la escuela en Petare están muertos y hubiese podido correr con la misma suerte”, explicó el bailarín.

Además, para Ángel, Ocumare de la Costa representa uno de sus sitios favoritos. Comentó el bailarín que estar en la playa es sinónimo de tranquilidad y vivir recuerdos invalorables de su infancia.

Este aficionado a la pasta, en la actualidad reconoce la gran labor que hicieron sus padres al buscar nuevos senderos y de la forma cómo lo criaron, razones que lo llevaron a brindarle una mano amiga a los más desposeídos, en especial a los niños que hoy en día se encuentran en situación de calle.

Creó una fundación que en la actualidad arribó a sus 10 años, con una loable labor en los últimos tiempos, donde hay más niños en la calle buscando el pan de todos los días.

Este aragüeño de corazón, quien creció en una familia rumbera (le gusta todo tipo de género musical y a todos les pone corazón en la pista), de allí su buen pie para el baile, dice que las veces que sea hará lo posible por los niños más necesitados, sentimiento que aumentó luego de que nacieron sus hijos.

Para Ojeda los niños son el futuro de la patria y como tal hay que brindarles los mejores recursos para que sean hombres y mujeres de provecho en cualquier sociedad.

Para “El Negro Ángel”, su mayor legado es dejarle a sus hijos el valor de la honestidad, respeto y las ganas de ayudar a los otros.

También puntualizó que seguirá bailando hasta que el cuerpo aguante y ayudando a los más desposeídos las veces que sea necesario.

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