16 de November del 2018

Germán Fleitas Núñez es más que un símbolo de José Félix Ribas

Germán Fleitas Núñez es más victoriano que venezolano. Foto: Eleazar Urbaez

Entablar una conversación con una persona como Germán Fleitas Núñez es adentrarse en la historia de La Victoria, y no sólo de la capital del municipio José Félix Ribas, sino también de El Consejo, poblado cargado de un sinnúmero de historias de las que el reconocido abogado, cronista y también político conoció durante su infancia, en la que se vio interesado por esa pasión de contar historias, ejercicio que hoy figura como su emblema y que le ha abierto las puertas en todos los ámbitos.

De él sabemos que se convirtió en el primer alcalde de La Victoria, en el año 1989, responsabilidad que ocupó hasta 1992, “sin haber sido político”, como él mismo lo dice. Su campaña fue precisamente el escribir y plasmar la historia de la ciudad que lo vio nacer en julio de 1940, aquella que cuenta con un Patrimonio Histórico que, con puño y letra, ha sido rescatado por el cronista y exburgomaestre, acción que concretó durante su notable pasar por el Palacio de Gobierno municipal en aquel entonces.

Quien conozca al “Cronista de La Victoria” sabe que se trata de una fuente viva de importantes acontecimientos, de un símbolo de José Félix Ribas, en especial de su capital, denominado por él mismo como un ciudadano “más victoriano que venezolano”, quien viste de “liquiliqui” de punta en blanco y con una memoria plena, siempre dispuesta a relatar lo vivido.

¿Cuándo se vio interesado por contar historias y relatar sobre lo acontecido en La Victoria?

-Viví mi infancia en El Consejo, allí fui criado por tres mujeres: mi madre, mi abuela y mi hermana. Siempre se sentaban a conversar y a relatar historias fascinantes de lo que se vivía en el pueblo, esos relatos luego yo los contaba como si estuviera enterado de todo y de allí en adelante las personas comenzaban a preguntarme algunas cosas y yo se las contaba.

El reconocido historiador, durante su adolescencia, por allá en el año 1959, se fue a Caracas a seguir el legado de su padre y de su familia paterna, cuna de intelectuales, como él mismo lo definió. Comenzó a estudiar Derecho y Leyes en la Universidad Central de Venezuela.

“El mismo día que llegué compartí con Ramón J. Velásquez y luego con el cuatrista Fredy Reyna, quien fue mi otro papá, ya que viví en su casa durante ocho años, de donde salí graduado y aprendí a tocar cuatro”. Luego de esto desempeñó sus funciones como juez de La Guaira, donde dejó huellas. “Yo nunca he perdido un juicio”, acotó.

En ese transitar conoció a Jacinto Pérez, conocido como “El Rey del Cuatro”, quien para entonces era portero en el Tribunal. De allí comenzó una amistad que más adelante los llevó, junto a Fredy Reyna, a tocar juntos en un encuentro que recuerda con tanto entusiasmo que se le nota en sus ojos.

-¿Cómo llegó a ser alcalde sin ser político?

-Una tarde se reunieron Didalco Bolívar, Carlos Tablante, Ismael García y otras tres personas y me dijeron: ‘Germán, serás el próximo alcalde de La Victoria, ya te hemos designado’, y yo les dije: ‘Cómo así, pero si yo no he hecho campaña’, y enseguida me contestaron que llevaba 10 años escribiendo una campaña. Así fue, gané en las elecciones por votación popular y comencé a rescatar todo el Patrimonio Histórico de La Victoria.

Durante este período logró adquirir importantes estructuras coloniales e históricas de La Victoria y que en la actualidad le deben a este insigne personaje su conservación. “Cuando entregué la Alcaldía, recuerdo que me senté en la mesa de toda la entrada y coloqué un cartel que decía: ‘Recibí la Alcaldía en un chiquero y la entrego en un palacio’”.

Padre de familia y amante de las mascotas

En la vida de Germán Fleitas no todo gira en torno a las leyes, ni a la historia de La Victoria, pues cuenta con una familia numerosa, que sigue sus pasos. El abogado y cronista se ha casado en dos oportunidades. En ambos matrimonios logró concebir dos hijos, por lo que es padre de tres hembras y un varón. “Sin pensarlo y sin ponerse de acuerdo, dos son abogados y dos son periodistas”, acotó con una sonrisa que lo entusiasma.

“Cuando nacieron mis hijos pequeños, yo les dije a mis hijas mayores que como yo estaba un poco mayor se encargaran de ellos, ya que me preocupaba que algo les faltara en caso de sucederme alguna cosa”.

Compartir un rato con este insigne personaje es saber que es amante de las mascotas, pues en su residencia tiene dos perros, uno de ellos llamado “Thor”, que lo enternece, y unos loros que forman una “algarabía”, que hacen el entorno agradable, mientras uno escucha conversar a Germán Fleitas.

50 años de una gran amistad

Algo a lo que hizo referencia Fleitas en el grato encuentro fue a su gran amistad con el señor Filippo Sindoni “a quien conocí mientras él estudiaba Topografía en La Victoria, en el mismo colegio donde yo estudiaba y estaba internado. Allí, él me prestaba su bicicleta y yo daba vueltas en el patio central durante dos horas”. Cuando fue inaugurada la Torre Sindoni, en el año 1999.

“Recuerdo que él dijo que desde el piso 26 veía a La Victoria y por allí veía sentado a su amigo Germán Fleitas Núñez”. Fueron 50 años de amistad que lo llevó a compartir gratos momentos con el empresario.

Apasionado de las artes

Como buen amante de la cultura, los libros y la historia, también lo es de la música venezolana. Su pasión es tocar cuatro, algo que le ha transmitido incluso a una de sus hijas, quien también es apasionada por la música criolla y la poesía. Así como el folclor forma parte de su esencia, la educación también es lo suyo, y muestra de ello es su desempeño como docente en la Universidad Bolivariana de Venezuela, “donde incluso he firmado más de 1.000 títulos”.

En su recorrido por esta institución recibió un homenaje de sus estudiantes, quienes le hicieron recordar su mejor época de la infancia, cuando transcurría el año 1947, fecha en el que estudiaba cuarto grado “y fue en el que aprendí mucho, yo quería ser como el maestro Miguel Tomás Medina”.

PASIÓN

Su amor por ampliar sus conocimientos y su dilatada trayectoria lo convirtieron en el cronista municipal.

Comentarios