16 de December del 2018

José Nieves ha hecho de la botánica su forma de vida

José Nieves ha pasado su vida defendiendo la botánica. Foto: Sergio Olivo

 

 A sus 87 años, José Nieves sigue poniendo en práctica el lema que ha regido la mayor parte de su vida, como lo es “las plantas curan, son inofensivas y económicas”, premisa que ha sido su mayor inspiración para elaborar una serie de remedios caseros que desde hace más de cuatro décadas comercializa desde Turmero en su “Casita Vieja”.

Conocido por la mayoría de los turmereños, quienes acuden a él en busca de sus preparaciones curativas, este botánico, amante de las fiestas taurinas, actualmente pasa sus días atendiendo su negocio, y los ratos libres lo dedica a la lectura. Le gusta mucho la historia universal y la escritura, ya que tiene como meta plasmar en un libro su biografía y algunas anécdotas e historias de Turmero, pero no para publicarlo y lucrarse, sino como una herencia para sus hijos y nietos.

Un oficio hecho para él

Aunque por sus venas corre sangre de los indígenas del Amazonas, su abuelo era chamán de esa zona y desde muy pequeño estuvo ligado al mundo de las plantas, la botánica no fue su primera opción para ganarse el pan de cada día.

Y es que luego de vivir en Caracas buena parte de su infancia y cursar allí su primeros años de estudio, aun siendo muy joven su habilidad para dibujar lo llevó a trabajar en Cartografía Nacional, donde se encargaba de hacer los planos para los ingenieros. Con el pasar de los años abrieron una sede de esa empresa en Aragua, específicamente en El Limón, por lo que el joven José fue trasladado a ella y se dedicó a realizar desde allí estudios de los suelos.

Posterior a eso y través de la empresa fue seleccionado para realizar cursos de botánica en la Universidad de Los Andes (ULA) y adquirió múltiples conocimientos en esa área, pero quiso la mala fortuna que contrajera una infección mientras se bañaba en un río de El Tocuyo y producto de las dolencias que padeció y que le hacían temblar las manos, tuvo que renunciar al empleo y dedicarse a hacer diversos trabajos, siendo el más relevante el de comerciante de grandes empresas de golosinas.

Usó sus conocimientos

Mientras estaba en Caracas quiso aplicar sus conocimientos en botánica para ayudar a la gente, pero para esa época (década del 50), tal actividad era vista con malos ojos, porque la relacionaban con brujería, de tal manera que no pudo ejercerla por sentirse perseguido.

Fue una vez que se casó y retornó a su pueblo natal (Turmero) que pudo llevar a cabo esta idea y poco a poco comenzó la elaboración de diversos remedios, a base de plantas que desde siempre han servido para mejorar la salud, pero que muchas personas desconocen, dando así surgimiento al proyecto de “Casita Vieja”.

Orgullosamente señala que nunca ha hecho publicidad a su negocio y fueron las mismas personas quienes, notando la efectividad de sus ungüentos, pomadas y depurativos, lo recomendaban con otros, y así fue dándose a conocer, incluso entre habitantes de otros estados y países.

Gracias a esta actividad logró sacar adelante a sus hijos, todos ellos profesionales y por lo que Nieves se siente sumamente satisfecho y orgulloso.

Hoy por hoy sigue siendo un hombre apacible y amante de su familia, que disfruta de cosas sencillas de la vida, como degustar una rica torta de auyama, un dulce de lechosa y todo lo que sea a base de coco, así como también de una arepa (sin mantequilla) y de conversar sobre sus experiencias y conocimientos.

GUSTOS

Un hombre apacible y amante de su familia, que disfruta de cosas sencillas de la vida, como degustar una rica torta de auyama, un dulce de lechosa y todo lo que sea a base de coco.

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