23 de September del 2018

Lordwind Aguilar: Nadie sabe el poder que tiene una sonrisa

Lordwind Aguilar es el mayor de todos los Payafros de Hospital que reparten alegrías. Foto: Pedro Lara

“Después de hacer una de nuestras acostumbradas visitas al Hospital Central de Maracay, recibimos una carta de un familiar, agradeciéndonos porque fuimos los últimos que le sacamos una sonrisa a su paciente”. “Después de vernos, un niño que no caminaba logró ponerse en pie y andar”. “Un paciente nos pedía, háganme reír, háganme payasadas y el tratamiento le pasó sin sentir nada de dolor”.

Relatos como este son muchos en las vidas de Vanessa Prado, Miguel Pereira, Manuel González y Lordwind Aguilar, cuatro de la cuarentena de Payafros de Hospital, una fundación que nació hace siete años, de la necesidad de Aguilar por dar, por hacer algo. Y ¿qué mejor que repartiendo color y alegría?

De modo que cualquiera pensaría que para ser Payafro de Hospital simplemente hay que ponerse una nariz y una peluca de colores. Y resulta que ser Payafro es un acto de profundo amor a sí mismo y a los demás, de respeto y hasta de solemnidad. “Hay que respetar el afro, hay que respetar la nariz”, indica Vanessa, mejor conocida como la Doctora Sassa, quien alegra a niños y niñas mostrándoles su “tú-tú”.

A su lado está el Doctor Dorito, quien se viste de verde, habiendo enfrentado su fobia a los loros. “Nunca me callo, siempre hago contacto visual y le doy doble sentido a todo lo que dicen”. Tan travieso como un niño grande está el Doctor Turbo, con un guante y una manopla te hace hablar con un micrófono desconectado y se da mucho con los niños y las niñas.

Doctor Yayo, quien no se queda atrás, es como una mezcla de Looney Toons con Animaniacs. En medio de su hiperactividad se mete con todo el mundo. Su especialidad es el representante, ese que en medio del cansancio por una noche en vela observa en su nariz y su sonrisa una muy buena vía de escape, olvidando así el problema de su paciente.

Poniendo color al lienzo

De esta forma alegre trabajan los Payafros, quienes recorren no sólo el Hospital Central de Maracay, sino también el Seguro Social, Hospital Militar, además de otros centros asistenciales, ancianatos, albergues para niños y niñas y Sapanna, entre otras instituciones.

Lordwind, con más experiencia que todos, comenta: “Lo importante es llevar alegría y sonrisa a la gente, no importa si la chica tiene antecedentes penales, lo importante es que se ría contigo y que le hagas el día”.

De esta forma han trabajado todos los que han integrado Payafros de Hospital a lo largo de siete años, encomiable labor para la cual deben prepararse, aprendiendo técnicas de Programación Neurolingüística (PNL) y otras herramientas que les pueden ayudar, no sólo a hacer reír al paciente, médico y acompañante, sino también a aprender a mostrarle una sonrisa a la muerte.

“Es difícil no establecer un vínculo con el paciente, con ese niño que tiene cáncer o con ese señor que está amarillo por cirrosis hepática y contando las horas para despedirse del mundo, no nos gusta cuando volvemos y nos dicen -te acuerdas del paciente tal, vestido de verde, etc., o del chico quemado… y tener que escuchar el clásico “se murió”… es algo que nos golpea emocionalmente.

Campaña para sonrisas

Entre las labores de los Payafros también destaca la recolección de juguetes que son entregados en época navideña. “No importa si el niño es rico o pobre, cuando ve el juguete se emociona”, explica.

No somos payasos

Una de las características de los Payafros es, además de sus batas de colores, es que no cubren su rostro con maquillaje, sólo un colorido afro y una nariz roja son suficientes. “No somos payasos, ni recreativos ni de circo”.

Su frase

Lordwind es abierto de mente y no se ciñe a una religión, “No creo en Dios. Bueno, realmente sí creo en una energía superior, en un ser supremo, pero no lo llamo Dios”.

ENTRE EL AFRO Y LA NARIZ

Lordwind tiene una vida plena detrás de su atuendo. Es un diseñador gráfico que alguna vez se montó en una tarima y cantó para una agrupación musical. A sus 36 años es padre primerizo y desde hace algunos meses no sabe lo que es dormir ocho horas corridas. Además, es el fundador de Payafros de Hospital.

-Me gusta reír, he aprendido a disfrutar la risa.

-Creo una historia, adopta una risa.

-Descubre qué dice la mirada.

-Hace siete años descubrí que la vida se disfruta riendo.

-Me gusta todo tipo de música, menos Ricardo Arjona.

-Fui rockero y tuve una banda de reggae.

-Disfruto la cumbia.

-Amo la pasta.

-Soy tempranero.

-Practico running, subo el cerro y juego tenis.

-Me gusta el color negro.

Aunque soy del signo Virgo, creo más en las energías.

-Soy clown, pero me quito el clown para ser papá.

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