Miguel Ángel Tovar Liendo: Me enorgullece que me identifiquen como el cotufero de San Mateo

La población de San Mateo es reconocida, entre otras cosas, porque en ella está anclada la extinta factoría azucarera, propiedad de la familia de Simón Bolívar, ahora convertida en el Ingenio Bolívar. Otro lugar de referencia es el Santuario de Nuestra Señora de Belén, Patrona de Aragua. También se caracteriza por los patrimonios vivientes como Miguel Ángel Tovar Liendo, hijo adoptivo de esta localidad, quien ha dedicado 34 años de su vida a la venta de cotufas.

Miguel “El Cotufero”, como es conocido dentro y fuera del municipio Bolívar, cuenta con 56 años, es decir más de la mitad de su vida ha estado dedicado a la venta de cotufas, oficio que aprendió de su padre José Tovar, desde 1983 instaló su carro ambulante a un lado de la Iglesia.

“Muchas veces estoy en la plaza y me dicen: ¡Señor! o Miguel y no reacciono, pero al escuchar ¡cotuferooo…! de inmediato respondo, es la palabra que me conecta con la gente. Para ser preciso, me siento orgulloso de que me conozcan y llamen “cotufero”, por ser esta la herencia que mi padre me dejó”, expresó con profunda satisfacción Miguel Ángel Tovar.

Tradicionales cotufas

Recuerda “El Cotufero” que en principio su padre, un tío y hasta uno de sus hermanos vendían cotufas en Turmero, localidad de donde provienen, pero con el tiempo todos abandonaron el oficio, bien por razones de salud o por experimentar otros horizontes, pero él se resistió a dejar el trabajo que le ha permitido criar a sus tres hermanas menores, a quienes reconoce como hijas. Además, el trabajo le ha permitido conocer a mucha gente y cultivar excelentes amistades.

-¿Ha pensado desarrollarse en otra área?

-Si vuelvo a nacer seguiré siendo cotufero, yo también tengo un taller de reparación de electrodomésticos, pero el maíz, la sal, el aceite y mi máquina no las abandono. Estoy tratando más bien de que algunos de mis sobrinos o hijas aprendan, para que la tradición de papá y mi tío no se pierda en el futuro, pero creo que no les gusta a ninguno, muchos menos ahora que conseguir el material resulta difícil.

¿Tiene competencia?

-No, soy el único cotufero que propios y extraños pueden ubicar a un lado de la Iglesia de San Mateo. De domingo a domingo, desde las 2:00 pm hasta las 7:00 de la noche. En algunas oportunidades han tratado de sacarme de la plaza, pero no han podido.

-¿Tiene planteado expandir el negocio o innovar?

-Mi sueño es que San Mateo sea el pueblo sano y tranquilo que era antes, eso me permitía trabajar hasta más tarde, pero los tiempos que vivimos lamentablemente mantienen a las familias del municipio alejadas de la plaza. Le hace falta alumbrado y mantenimiento constante. En cuanto a la innovación con el producto final creo que soy pionero con las cotufas acarameladas, siempre he vendido las tradicionales saladas y las dulces.

-¿Tiene un secreto para que ese maíz explote y aflore la cotufa?

-Noooo, es muy sencillo, el secreto es hacerla con aprecio, cariño y amor al trabajo.

-¿Come cotufas?

Rápidamente exclamó: -¡Claro¡ todavía como cotufas.

-¿Cuál es su plato preferido?

-Las caraotas con espaguetis.

-¿Devoto de Nuestra Señora de La Candelaria o la Virgen de Belén?

-De la Virgen de Belén.

-¿Qué sueña El Cotufero para San Mateo?

-Que recobremos la seguridad para que las familias vuelvan a las plazas a recrearse con los niños.

RECONOCIMIENTO

“Me siento orgulloso de que me conozcan y llamen “cotufero”, por ser esta la herencia que mi padre me dejó”.

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