21 de August del 2018

Néstor Angarita: Un pequeño gigante al servicio de la gente

Néstor Angarita es un gran funcionario al servicio de la gente. Foto: Sergio Olivo

 Al hablar con Néstor Angarita sobre sus vivencias como funcionario de Protección Civil se pone en evidencia el gran amor que siente hacia lo que hace y el respeto que tiene a la institución de la cual forma parte hace 28 años, y hacia sus compañeros a quienes califica como hombres valientes, responsables, profesionales y comprometidos con su labor.

Quienes lo conocen saben que no se pueden dejar llevar por las apariencias, pues a pesar de su baja estatura, la que toma con mucho humor y de la cual hace un sinfín de chistes, saben que es un gran rescatista, especializado en diversas áreas y con una vasta experiencia, que siempre ha puesto al servicio de los ciudadanos y que le ha valido incontables reconocimientos.

A los 17 años, Angarita comenzó a pagar el Servicio Militar de manera voluntaria, aprovechando que el tiempo del mismo fue reducido de tres a un año y medio, estando allí hizo sus primeros cursos, entre ellos el de Primeros Auxilios, “y ahí se me fue metiendo la espinita”.

Un día, estando de permiso, vio a dos muchachos auxiliar a una señora en un accidente de tránsito, al acercarse notó que eran sus hermanos, les preguntó dónde habían aprendido lo que hicieron y estos respondieron que eran voluntarios en el Grupo de Rescate 88 que estaba en Caña de Azúcar, por lo que también se inscribió y asistía en sus ratos libres.

Su prueba de fuego como voluntario fue en el año 1987 durante la “Tragedia de El Limón”, allí estuvo 21 días prestando apoyo y conoció realmente lo que era Protección Civil, dos años más tarde pasó a ser, de forma oficial, funcionario de esta institución.

Sus vivencias son muchas, ha participado en labores de rescate, tanto en eventos naturales suscitado en el país como en otras fronteras, siendo la más reciente el terremoto ocurrido en Ecuador. Ha tenido la oportunidad de traer a niños al mundo, ayudando en labores de parto, y de ver morir a un compañero durante un simulacro, pese a ello continúa trabajando con positivismo y alegría.

Asegura amar lo que hace, “disfruto mi trabajo con pasión, lo hago con amor, quisiera que Dios me diera más vida y salud para seguir trabajando y sembrar esa semilla de ayudar a la gente sin ningún beneficio”.

Respeto al compañero

El hecho de contar con una vasta experiencia no le impide ser humilde; respeta el trabajo de sus compañeros, el protocolo de emergencia y deja que cada quien asuma su labor, pues tiene plena confianza en lo bien preparados que están los funcionarios.

“Además de que las agrupaciones voluntarias de Aragua son lo máximo y de las mejores organizadas del país, y cuidado si no de algunos países, donde a pesar de la tecnología no tienen esa pasión ni ese corazón que tenemos nosotros”.

Disfrutar al máximo

Su profesión le exige mucho tiempo, pese a ello asegura ser un hombre familiar; tiene tres hijos y una nieta, y cada rato que tiene libre hace lo posible para pasarlo y disfrutarlo con ellos y con sus demás parientes, incluida su abuelita de 95 años, y como son muy unidos, en un momentito se ponen de acuerdo para preparar sopa o parrilla y disfrutar de unas bebidas, de esas espumosas que son sus preferidas.

Ellos saben los peligros que implica su profesión y que cuando sale es posible que no regrese, de allí que siempre se han mostrado muy orgullosos de lo que hace.

Se define como un hombre leal, trata siempre de estar alegre y disfrutar de las cosas sencillas de la vida, como de un buen bizcocho, cocinar y tiene como peculiaridad que no le gusta comer solo. Al cine o a la playa va poco, por cuestión de tiempo.

Y aunque actualmente es el encargado de capacitación del Servicio de Atención Aérea del Gobierno Bolivariano de Aragua y en muchas ocasiones ha pensado en retirarse, su meta es seguir ayudando a la gente y a su familia. “Quiero que el ultimo respiro que dé en la vida sea por ayudar a alguien, sea viendo a algún ser querido”.

Su slogan

“Hay quienes nacimos para esto, hay quienes creen que nacieron para esto y hay quienes aún no saben que nacieron para esto”.

La anécdota

“Una vez vi a un joven delgado con una franela de Defensa Civil, le pregunté qué hacía con ella y me dijo, yo quiero pertenecer a eso; le dije: Bueno cuando aprenda lo que es DC se la pone, pero ahorita se la quita y se va. Ese muchacho salió triste, con la cabeza baja y comenzó a preparase y estudiar, estuvo en varios países ayudando a la gente y actualmente es Salvador Basile, nuestro director de Protección Civil y de quien me siento orgulloso”.

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