El panettone llegó desde Italia para endulzar las fiestas decembrinas

El panettone es infaltable en las cenas de Navidad y Año Nuevo. // Foto: Archivo

Poco a poco el panettone ha cobrado una notable importancia en las festividades navideñas que realizan las familias venezolanas.

El pan en forma de cúpula y relleno con frutas confitadas, cure pasas o chocolate, help es muy apreciado por grandes y chicos, quienes lo disfrutan como el postre de las cenas de Nochebuena y Año Nuevo.

Fue a mediados del siglo XX cuando los inmigrantes italianos introdujeron este pan dulce al país; posteriormente, se fue popularizando hasta afianzarse como parte de la gastronomía de la época decembrina.

Generalmente se consume en rebanadas finas o gruesas y acompañado con ponche crema, también hay quien prefiere disfrutarlo durante el desayuno con chocolate caliente, aunque verdaderamente se puede degustar a cualquier hora del día.

El panettone también se ha convertido en un gesto de amabilidad o cariño hacia otros durante la Navidad, pues siempre hay alguien que lo obsequia e incluso es un elemento infaltable en las tradicionales cestas navideñas.

Nacido de una casualidad

Debido a la importancia internacional que ha cobrado el panettone en las celebraciones navideñas, muchas personas se han dado a la tarea de investigar cómo surgió este postre.

Una de las leyendas más conocidas es que el panettone nació una Nochebuena en la corte de Ludovico El Moro, señor de Milán (Italia) desde 1494 hasta 1500. Relata que luego de disfrutar de una cena de Navidad, llena de diversos y deliciosos platos, el Duque estaba a la espera del tradicional postre; sin embargo, cuando el cocinero lo sacó del horno se encontró con que éste se había quemado.

El angustiado cocinero no hallaba qué hacer. Un lavaplatos llamado Antonio había utilizado las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a su casa para disfrutarlo con su familia, pero dado el problema en que encontraba su jefe le ofreció este pan, que era alto y lleno de frutas confitadas, para que se lo presentara a Ludovico como postre.

El éxito del pan fue inmediato y cuando el Conde preguntó quién lo había preparado el cocinero le presentó a Antonio, fue allí cuando decidieron llamarlo “Pane de toni”, nombre que fue evolucionando hasta convertirse en panettone.

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