22 de August del 2018

La Colonia Tovar mantiene su condición de atractivo turístico nacional

La arquitectura, propia de la Alemania del siglo XIX, es uno de los mayores atractivos de la Colonia Tovar. || Foto: Archivo

Hoy, 8 de abril, se cumplen 175 años de aquel 8 de abril de 1843, cuando, gracias a las gestiones y a un proyecto impulsado por el geógrafo italiano Agustín Codazzi, fue fundado uno de los pueblos que sin lugar a dudas se ha convertido en una referencia turística, no solo del estado Aragua, sino de toda Venezuela, se trata de la Colonia Tovar.

Este pintoresco lugar es conocido como un “pedacito de Alemania en Venezuela”, principalmente porque desde que los 373 inmigrantes alemanes llegaron a él se propusieron conservar a través de la arquitectura, gastronomía y cultura sus raíces. Y a través los años las generaciones siguientes hicieron lo propio, por lo que aún hoy, pese a la modernidad, quienes visiten este pueblo pueden sentir que hicieron un viaje a través del tiempo a la Alemania de finales del siglo XIX.

Atractivo para los turistas

Una de las principales características de este pueblo turístico es su clima frío, mismo que se lo proporcione el hecho de estar anclado en hermosas montañas situadas a 1.796 m de altura, en las cabeceras del río Tuy, en la serranía del Litoral Central de la cordillera de la Costa.

Debe su popularidad a los diversos atractivos turísticos que ofrece, entre los que se encuentras hoteles, posadas y diversas construcciones como iglesias, todas ellas de paredes blancas y techos rojos, al mejor estilo alemán.

Además de ello cuentan con una excelente gastronomía, donde predomina la influencia de la cocina alemana, siendo las salchichas, elaboradas por sus propios habitantes, uno de los platos más solicitados. A esta exquisitez se suman las fresas con cremas, mermeladas, galletas, chocolates, conservas de frutas y por su puesto los licores, cuyo proceso de elaboración pueden ser vistos por los turistas.

La tierra de la Colonia Tovar es propicia para el cultivo de diversas flores, frutas y hortalizas,  pero son las fresas y duraznos el orgullo de sus  agricultores, quienes las venden en distintos puestos ubicados a lo largo y ancho de la localidad.

Ni que decir de la amabilidad de los colonieros, quienes se esfuerzas por hacer la estadía de cada visitante amena, divertida y que sientan en cada rincón del pueblo las verdaderas tradiciones alemanas; incluyéndolos o mostrándoles tradiciones como la búsqueda de huevos de Pascua, celebrado cada Domingo de Resurrección.

Todas estas cualidades han permitido que el atractivo turístico de este pequeño pueblito, a pesar de las adversidades, perdure en el tiempo, por lo que cada día, especialmente en temporadas de asuetos, sus calles, luzcan repletas de personas deseosas de conocerla, y si la conocen van dispuesta a revivir la experiencia.

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