Cuidado con la violencia política

La reaparición de la violencia política en Venezuela es un dato que debe llamarnos a preocupación. Durante todo el Siglo XIX nuestro país se consumió en prolongadas guerras civiles e intestinas. La nación sólo vino a recuperar la paz ya entrado el Siglo XX como consecuencia de la refundación del Estado nacional y la profesionalización del Ejército por parte del General Juan Vicente Gómez. Desde entonces, los venezolanos hemos gozado de una paz social y política casi absoluta, sólo agitada por algunas turbulencias que siempre fueron conjuradas y resueltas sin que nunca pusieran en peligro nuestra estabilidad institucional.

Por eso es preocupante que ocurran hechos como los reseñados a propósito del presunto atentado en contra del General en Jefe Raúl Isaías Baduel. El alto oficial, hoy en condición de retiro, denunció que había sido atacado con armas de fuego con la intención de asesinarlo. Pocos días antes, Baduel había alertado sobre la posibilidad de que un hecho de esta naturaleza pudiera ocurrir en contra de él o de su familia.

Es necesario que se investigue a fondo la verdad en este caso. Si lo ocurrido al General Baduel no se trata de una acción perpetrada por el hampa común (cosa que también es grave) estaríamos muy posiblemente en presencia de un acto de violencia motivado por razones de carácter político, lo cual sin duda sería supremamente preocupante. Venezuela no tiene tradición en hechos de estas características. Los sucesos de abril de 2002 ocurridos en el centro de la ciudad de Caracas y los muertos de Plaza Altamira en el año 2003 fueron eventos que conmocionaron a la opinión pública, ya que de la violencia política en nuestro país tenía mucho tiempo que no mostraba su feo rostro. Ahora, con el presunto atentado en contra de este alto oficial, esperemos que no sea la evidencia de que existen personas que están dispuestas a utilizar el expediente del crimen político con propósitos inconfesables.

Que se investigue en profundidad este hecho. Ya el propio General Baduel ha declarado que el CICPC de la Subdelegación Turmero actuó de manea muy profesional en el levantamiento de las evidencias respecto a este presunto atentado. Todos deseamos que se precise qué hay detrás de esto y que además se determinen las responsabilidades a las que hubiera lugar. Estamos a tiempo de conjurar cualquier posible amenaza a la paz pública. Veámonos en el espejo de Colombia, nación que experimentó en el pasado, y aún hoy, los estragos de la violencia política. No permitamos que las razones de la fuerza se impongan por encima de la fuerza de la razón.