Amelio Zannini: La centenaria historia de bronce

Relieve elaborado por Amelio Zannini, una de sus cientos de obras de arte. Fotos: Sergio Olivo Relieve elaborado por Amelio Zannini, una de sus cientos de obras de arte. Fotos: Sergio Olivo

Una larga historia de vida es la que aún puede contar Amelio Zannini, drug a sus 103 años de edad. Se trata de un italiano nacido el 30 de diciembre de 1912, remedy proveniente de Treviso, localidad ubicada en la región Véneto, al noreste de Italia.

Los estragos de la Segunda Guerra Mundial -la que vivió muy de cerca mientras estuvo año y medio en un campo de concentración alemán, al borde de la muerte, tras contraer tifus- no le quitaron sus ganas de salir adelante.

Amelio se casó y tuvo tres hijos: Ivana, Ivone y Giovanni. Su abuelo, Antonio Zannini, tras haber luchado junto a Giuseppe Garibaldi por la unificación de Italia, estableció una fundidora en Treviso. Lamentablemente, durante los oscuros años de la guerra, una bomba cayó sobre esta fábrica y la destruyó.

Relieve elaborado por Amelio Zannini, una de sus cientos de obras de arte. Foto: Sergio Olivo

Relieve elaborado por Amelio Zannini, una de sus cientos de obras de arte

Sin embargo, se trasladaron a Porto Marghera, en Venecia, pero los vecinos comenzaron a quejarse del ruido y hubo que cerrar el establecimiento. Este hecho impulsó a Amelio a cruzar el mar en los años de la postguerra, estableciéndose en Barranquilla, Colombia, como profesor de metalúrgica.

Sin embargo, cada peso que ganaba no le rendía para mantenerse ni a él ni a su hijo, quien lo acompañó en esta aventura cuando tenía 6 años. Fue entonces cuando consideró la posibilidad de cruzar la frontera y establecerse en la tierra de donde no se iría más nunca: Venezuela.

Giovanni, orgulloso hijo de Amelio, cuenta que fue en 1967 cuando por fin pudo convencer a su papá para venirse a Venezuela. “Éramos 15 amigos en la cuadra, diez nos fuimos de Colombia y sólo 5 se quedaron allá”.

Los conocimientos adquiridos por su padre y abuelo, además de su ardua formación en la Escuela Técnica de Treviso, sin dejar de lado su experiencia como docente, le hicieron conseguir trabajo en una fundidora ubicada en Guarenas.

En 1970 se trasladó a Chacao y estableció su local. Estaba convencido de quedarse en la capital, pero por la construcción del distribuidor Cienpiés fue indemnizado. Es entonces cuando un amigo le propone establecer una fundidora en una hacienda ubicada en Villa de Cura.

Cuando llegó el arte

Fue en el año 1971 cuando Amelio Zannini y su hijo se establecieron en la Zona Industrial Los Colorados, de Villa de Cura.

Giovanni Zannini muestra orgulloso una de las piezas de bronce que ha elaborado para los cuerpos castrenses y que ahora reposa en la Academia Militar Venezolana

Giovanni Zannini muestra orgulloso una de las piezas de bronce que ha elaborado para los cuerpos castrenses y que ahora reposa en la Academia Militar Venezolana

“Mi papá fue a tomar un café en la Heladería Italia de Villa de Cura y vio que había un señor que tenía una silla de caballos. Entonces le ofreció que podría hacerle hebillas y otras piezas. De allí hizo su buena lista de clientes talabarteros, que acudían a él para que les realizara piezas de hierro.

Así pasó el tiempo, ampliándose, poco a poco, un negocio que atravesó por las mieles de la Venezuela saudita de los años setenta, pero que también vivió de cerca los estragos del Viernes Negro y por ende la recesión económica que tocaría su punto más bajo a finales de los ochenta.

“Antes, los talabarteros exportaban todas sus piezas desde Colombia, porque el peso estaba muy devaluado y el bolívar era una moneda con mucho poder adquisitivo. Pero con la devaluación de 1983 la situación cambió, porque importar hacia Venezuela se volvió muy caro e inaccesible. Esta, lejos de ser una desventaja, fue una gran oportunidad para nosotros, porque entonces comenzamos a fabricar las piezas que los clientes buscaban”.

Fundiendo el arte

Además de fortalecerse con la venta de piezas de hierro colado, también el negocio pasó a hacer arte. En 1986, en plena crisis económica, les llegaron clientes que se han consolidado con ellos. El primero fue el Ejército Nacional. La primera gran encomienda para Amelio y su hijo fue la elaboración de una placa conmemorativa.

En adelante elaboraron bustos y estatuas pedestres que pueden observarse en diversos lugares de Aragua y del país. De allí su consolidación como artista del bronce. Una de ellas es la estatua de Simón Bolívar de San Francisco de Asís, que tiene un peso aproximado de 250 kilogramos.

Pieza de arcilla de Jesús de Nazareth elaborada por Carlos Alberto Zannini, nieto de Amelio, quien junto a su padre promete mantener el legado

Pieza de arcilla de Jesús de Nazareth elaborada por Carlos Alberto Zannini, nieto de Amelio, quien junto a su padre promete mantener el legado

Amelio Zannini tiene un legado que mantiene su hijo Giovanni y su nieto Carlos Alberto. Más de treinta años han transcurrido desde que elaboraron su primera pieza artística. Muchas de ellas adornan no sólo espacios de Aragua, sino también del país.

Hacedor de ilustres

El Paseo de los Ilustres que tiene lugar en la Casa de Italia de Maracay tiene bustos elaborados expresamente por Amelio, con la ayuda de su hijo Giovanni y un artista de nombre Gerezec Becerra, que les brinda una mano.

La elaboración de los bustos y estatuas en hierro colado pueden llevarse desde un par de semanas hasta un mes completo. la Fundidora Zannini, ubicada en La Villa, tiene un galpón donde reposan muchas piezas que están en proceso de elaboración y próximas a ser entregadas.

“Para elaborarlas se hace una escultura en arcilla, luego se prepara el molde en yeso, cuyas paredes serán revestidas con cera. Se lleva a la estufa se hace el vaciado, el remate, se emplea lija y esmeril” es más o menos el proceso, según explicaba Giovanni.

Mi hijo y yo nos encargamos de perpetuar el legado de mi padre. Esperamos que viva muchos años más, cada año es una sorpresa para nosotros. Mi bisabuelo luchó junto a Giuseppe Garibaldi, por la Unificación de Italia y mi padre luchó en Alemania, en la Segunda Guerra Mundial. Fue reconocido por la Comuna de Treviso hace 40 años, como un veterano de guerra. Es mucho el orgullo que siento por mi padre, quien me enseñó a hacer lo que hago” expresó Giovanni.

Amelio Zannini fue reconocido por la Comuna de Treviso por ser un veterano de la Segunda Guerra Mundial

Amelio Zannini fue reconocido por la Comuna de Treviso por ser un veterano de la Segunda Guerra Mundial

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Jeanferich Ontiveros
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