¡Y se trajeron su arquitectura!

El Hotel Humbolt es una de tantas muestra arquitectónica de manos italianas en Venezuela. Foto: Archivo

Cuenta la historia que las relaciones oficiales entre Italia y Venezuela comenzaron el 17 de marzo de 1856 con la institución en Nápoles de un Consulado venezolano, order no obstante esa diplomacia entre ambas naciones se ha mantenido y fortalecido con el paso del tiempo, y una prueba de esa alianza se aprecia como huellas en tierras venezolanas.

Y es que del italianismo en Venezuela, a raíz del nacimiento de la República italiana aquel 2 de junio de 1946, se puede hablar y admirar a través de las diferentes estructuras que se ubican en distintos espacios de nuestra Venezuela.

En Maracay algunas de estas obras modernas emblemáticas existen y se mantienen en pie. Un ejemplo de ello es la Torre Sindoni, el rascacielos empresarial más alto de la Ciudad Jardín, del estado Aragua y uno de los más importantes de toda Venezuela.

La construcción de esta imponente estructura recae en el empresario Filippo Sindoni, quien decidió regalarle a la tierra que le abrió los brazos otro espacio arquitectónico, ícono a nivel nacional. La hermosura de esta torre se observa desde cualquier punto de Maracay, inclusive desde la Autopista Regional del Centro.

Asimismo, la capital aragüeña también da albergue a otro proyecto de este hombre visionario, quien en su afán por brindarle a la comunidad italiana un espacio para compartir sus culturas y tradiciones, apoyó a la creación de la Casa de Italia de Maracay, la cual se encuentra ubicada en la zona norte de la Ciudad Jardín.

Otros aportes

En nuestro crecimiento hemos escuchado historias contadas por personas mayores, relacionadas a la construcción de obras civiles, que fusionan tanto sello venezolano como italiano.

Este toque se aprecia en infraestructuras como la Torre del Reloj, de la UCV, o simplemente el Reloj de la UCV, así como el flamante Hotel Humboldt, cuyos diseños incluyeron la participación del talento italiano durante su proceso de elaboración y hasta de historia si se quiere.

“Cuando el Humboldt funcionaba, se hospedó allí una pareja italiana recién casada. De ahí se dispusieron pasar unas horas de tranquilidad en El Lagunazo, y más nunca regresaron. En la habitación quedaron todas sus pertenencias. Quince años después, en el Lago di Como (Italia), aparecieron restos de ropa y documentación que pertenecía a esta pareja”, contó durante una entrevista el escritor y periodista Joaquín Marta Sosa, a raíz del documental Hotel Humboldt: Un milagro en el Ávila, que produjo junto a Federico Prieto y Gregory Vertullo.

Para Marta Sosa el trabajo mancomunado entre naciones es un “contraste del venezolanismo y fruto de la alianza. Una muestra de cómo la inmigración o empresas de alto rendimiento se unieron a la mano de obra venezolana”.

A esta lista se puede mencionar la participación de un consorcio italiano en la construcción de la Línea 2 del Metro de Valencia, como otra prueba de mancomunidad y alianza ítalo-venezolana.

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