Un destello en el marjal: Cáncer y espiritismo

Foto: Archivo

Las personas que solo tienen del Espiritismo un conocimiento superficial, se ven naturalmente impulsadas a hacer ciertas preguntas cuya solución hallarían con un estudio profundo; pero les falta tiempo y voluntad,  para entregarse a observaciones rigurosas. Quiero recordarles al amigo lector, la definición que el decodificador Allan Kardec lego para nosotros, los estudiantes espiritas: El espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus, y de sus relaciones con el mundo corporal.

Desde hace algunos años, me he convencido de que la humanidad es poco conocedora de este planteamiento, del mismo modo que no se imagina, que el mismo pudiera establecer esclarecedores criterios en relación con las diferentes enfermedades que la ciencia médica estudia y que la civilización ha conocido. Compartamos breves líneas en relación con la visión espirita del cáncer.

En 1982, Mariano Barbacid, de España, descubrió el primer oncogén; hoy son más de cien los detectados. Desde entonces, los procesos en la lucha contra el cáncer no paran. Los científicos ya descubrieron células  inmunológicas específicas capaces de actuar contra el cáncer de mama y de ovario. En Sao Paolo, Brasil, el Instituto Ludwig de Investigación sobre el Cáncer ha obtenido importantes victorias en desvelar el patrón de las metástasis. El médico oncólogo ya cuenta  con la posibilidad de diseñar un tratamiento específico basado en las características moleculares del tumor. Con el empleo de esas drogas específicas hay menos efectos colaterales.

Cuando analizamos las infecciones y las predisposiciones mórbidas (otras enfermedades), es necesario buscar en el alma las raíces de la condición patológica. En el caso del cáncer, no podía ser diferente.

Las producciones mentales negativas generan radiaciones impropias semejantes a las proyecciones de Rayos X, o de rayos ultravioleta, que son lesivas a las células, perjudicando el trabajo sinérgico de ellas, y provocando su desarticulación. Sabemos que en el núcleo de la célula, en el genoma (total de genes), tenemos el conjunto de probabilidades para la nueva existencia, construyendo con base en el nuevo estado evolutivo del Espíritu reencarnante, reflejado en el peri-espíritu o modelo organizador biológico.

En el núcleo por tanto esta expresado el karma de cada uno, la cuenta del destino, que el individuo trae de sus vidas anteriores; las criaturas tienen la posibilidad de modificarlo, todos los días, haciendo sus elecciones – apertura o cierre – de determinados genes; en el caso del cáncer, de los oncogenes. La mente humana actúa sobre el citoplasma e influye directamente sobre las “elecciones” de los genes, seleccionándolos; de ella partirá, por lo tanto la orden que los pondrá en funcionamiento o no.

Con el fin de la primera fase del Proyecto Genoma, en febrero 2001, vimos lo importante que es, el llamado medio interno, localizado en el citoplasma de la célula; y es justamente allí, según las informaciones de los Instructores Espirituales, que la mente actúa. Esto explica porque, aunque presente en el genoma de familias enteras, determinados oncogenes solo se manifiestan en algunos de sus miembros.

A propósito del nombrado medio interno, señalado líneas atrás, es propicio advertir que tan solo es agua, ¡y el 70-80% de nuestro cuerpo es agua! El investigador japonés, Masaru Emoto, durante la década de los ochenta, postuló que la estructura molecular del agua varía en función de si recibe buenas o malas vibraciones, ya sean físicas o psíquicas (www.thank-water,net; www.hado.net).

Por otro lado, la pregunta 662 en El Libro de los Espíritus, señala: “en nosotros mismos poseemos, por el pensamiento y la voluntad, un poder de acción, que se extiende mucho más allá de los límites de nuestro ámbito corporal (…) Podemos pedir a los Espíritus buenos que nos otorguen la fuerza del cuerpo y del alma que necesitamos”…. ¿No le parecen a usted, dos extraordinarios axiomas, para meditar detenidamente?

Fuente: La Revista Espirita #18 y 19, en español (www.larevistaespirita.com) /Anuario Espirita 2013 (págs. 181-188) / Revista MÁS ALLÁ de la ciencia #214 (Págs. 20-29)

“…si el agua se le transmite amor y se rodea de sonidos armoniosos o sencillamente, se halla en un entorno positivo, su estructura molecular será más ordenada y hermosa. Y en definitiva, esto nos afectara, al ingerirla, y al ser uno de los componentes de nuestro cuerpo…”. Masaru Emoto (1943—–), investigador japonés.

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