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¿Porque se actualizan tanto las aplicaciones de Android?

Que las aplicaciones se actualizan tanto es uno de los aspectos que más nos llama la atención a los usuarios. Al igual que la ausencia de éstas. Y es que no es lo mismo lanzar una buena aplicación y que se quede ahí, medicine a que ésta vaya mejorando y adaptándose a los propios usuarios que ya tiene, pero sin saturarnos.

Pero, ¿hasta qué punto vemos con buenos ojos una actualización? ¿Cuáles son los grandes errores que comete un desarrollador con respecto a su política de actualización de aplicaciones? ¿Cuál es el valor agregado que se percibe luego de una actualización? A continuación algunas situaciones que se presentan dentro de la comunidad de desarrolladores en ambiente Android.

 

Sin noticias del desarrollador: la ausencia de actualizaciones

Analicemos el primero de los casos: una aplicación que una vez publicada no recibe actualizaciones. Esto ocurre en muchas situaciones, tanto con aplicaciones que ya no siguen un ciclo de desarrollo, como aplicaciones que apenas reciben actualizaciones (muy espaciadas en el tiempo).

Esto al usuario final llega como la sensación de que es una aplicación en desuso y que antes o después morirá ahí. Los desarrolladores deben tener en cuenta que esta sensación de desuso se transmite a los usuarios, los cuales acaban sintiendo que deben dejar de usar la misma antes o después.

 

Actualizando por actualizar: la ausencia del valor añadido

Supongamos que hablamos de un desarrollador que sí que envía actualizaciones. Nosotros, como usuarios de la aplicación, a menudo estamos expectantes antes las nuevas posibilidades que la actualización puede ofrecer.

Tal es así, que es muy común que cuando tenemos la famosa notificación de que una aplicación se nos ha actualizado (si las tenemos automáticas o porque lo hayamos hecho manualmente), es muy común que abramos la aplicación para ver a priori cuáles han sido los cambios.

Esto es debido a que el usuario tiende a cansarse de lo que tiene muy visto, y una actualización la espera como mejoras de algo que ya tiene, actualización de su interfaz gráfica, etcétera.

Pero los desarrolladores tienen que pensar que este buen feeling al recibir una actualización puede acabar en chasco si resulta que el usuario utiliza la aplicación con dicha actualización, y resulta que no tiene la sensación de tener nada novedoso en la misma, simplemente que será algo interno que el usuario no llega a percibir: nueva actualización, misma aplicación. Esto es un error, pues futuras actualizaciones las recibirá el usuario con menos expectativas.

¿Actualizando o corrigiendo?: los errores

¿Cuál es el caso típico de las actualizaciones que acabamos de hablar? Aquella actualización que acabamos de hacer de una aplicación, y que cuando nos vamos a Google Play vemos que en las novedades de la actualización, simplemente han corregido una serie de errores (el tan famoso en inglés bug fixing), que nadie lo ve, nadie lo entiende pero que sabemos que está allí.

 

Actualizando sin parar, aplicaciones que se actualizan tanto: la saturación del usuario

Además, este tipo de actualizaciones en las que sólo se incluyen corrección de errores suelen provocar que un desarrollador publique muchas aplicaciones seguidas, que no estaban a priori si quiera contempladas, pero es urgente la solución de dicho error.

Y esto es otro aspecto negativo para el usuario y su opinión sobre la aplicación, pues no queremos tampoco una aplicación que se actualice cada dos por tres, no queremos aplicaciones que se actualizan tanto sin aportar mucha novedad al usuario. No queremos una actualización que prácticamente tenga una notificación fija de tal aplicación se ha actualizado.

 

El ritmo ideal paras las actualizaciones de aplicaciones

Pero, ¿cuál es el ciclo de actualización ideal entonces? Desde nuestro punto de vista como usuarios, la política de actualización de aplicaciones perfecta es aquella que de forma periódica va publicando nuevas actualizaciones, pero todas ellas medio programadas en tiempo y contenido por parte de los desarrolladores. Actualizaciones que incluirán nuevas funcionalidades y apariencia de tal forma que el usuario perciba que algo se ha actualizado. Actualizaciones en las que también se incluirán corrección de errores (pero no sólo esto).

Esto dará una sensación de que la aplicación sigue en desarrollo y que el usuario es partícipe de ella, de modo que éste seguirá expectante ante cada nueva característica de la que disfrutar. Y todo esto es importante, porque tan importante es conseguir descargas para los desarrolladores, como mantener a los que ya tenían como fieles usuarios.

Datos adicionales muestran de las 1.200.000 aplicaciones revisadas para los sistemas operativos móviles, sólo 500.000 aproximadamente se actualizan regularmente.

Esto significa que la mayoría de las aplicaciones, más de un 50% de ellas son “zombies”. Es decir, los desarrolladores no se preocupan de mejorarlas ni de subsanar errores que puedan tener los usuarios al utilizarlas. Para entrar en esta categoría, las aplicaciones no deben haber recibido actualizaciones ni tener más de 10 opiniones.

Hablando estrictamente de Android, el porcentaje de aplicaciones “zombie” es del 41%, datos mejores que en iOS (61%) y Windows Phone (69%) donde sí se superan la mitad de las aplicaciones totales en su respectivos Market de aplicaciones.

Recuerde que para una mayor eficiencia de la subscripción con su operadora, no baje aplicaciones solo por bajarlas, puede estar bajando aplicaciones Zombies, o simplemente aplicaciones que lo mantendrán bombardeado de propaganda y se consumirá su plan de datos y su pila.

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El Aragüeño