La moda cubana está de regreso a las pasarelas

Foto: Agencias

El Prado tuvo su desfile de Chanel, price pero el Gran Teatro de La Habana vive días dedicados a las pasarelas nacionales con la Semana de la Moda en La Habana. Sin estridencias, cialis grandes titulares en la prensa extranjera, ni calles cerradas, la cita de la alta costura local trae propuestas menos altisonantes que las de Karl Lagerfeld, pero más cercanas a la realidad del país, su clima y el gusto de los cubanos.

El evento busca rescatar la alta costura isleña, después de décadas de quedar reducida a las vidrieras de las boutiques para turistas y a un estrecho círculo de creadores o modelos. Bajo el lema “Artesanía e Identidad”, la Semana de la Moda ha reunido a creadores del patio, pero también a un público deseoso de ver propuestas que escapen de las repetitivas ofertas de las tiendas en pesos convertibles o del limitado ajuar que muestra el mercado informal.

Entre los momentos mejor valorados de esta singular pasarela cubana, ha estado la colección Blanco y Negro Sí del diseñador Mario Freixas inspirada en los años 50 del siglo veinte. Con un look que recuerda los momentos posteriores a la  Segunda Guerra Mundial, la muestra conectó muy bien con el público de una ciudad que en muchos detalles parece haberse quedado varada en aquel instante de su historia.

Se trata de una evocación a una Cuba anterior a que los uniformes militares y la austeridad en el vestir se instalaran en su día a día. Una velada remembranza a los maniquíes que posaban en los escaparates de la tienda El Encanto, las modistas que cosían en sus sonoras máquinas de pedales la ropa a la medida que sus clientes habían visto en una revista. Un país donde la falda entallada, un traje dril cien, los collares de perlas de fantasía y los zapatos de dos tonos, hacían suspirar a millones.

Con Blanco y Negro Sí, Freixas, miembro de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA), ha querido defender conceptos modernos de la artesanía, sin alejarse de las manualidades ni de los viejos cánones como los tejidos y semillas, según declaró a este diario durante la jornada inaugural. Sin embargo, el diseñador ha querido ir un paso más allá de la nostalgia y agrega un toque de frescura a sus piezas con trozos de telas, cintas y serpentinas que le otorgan al tejido un aire artesanal.

“Las piezas que muestro en esta edición de la semana de la moda, las presenté hace más de dos meses en Nueva York, y tuvieron gran aceptación entre los participantes y el público neoyorquino”, agrega el creador y explica que la colección actual inspira a otra que se presentará a finales de año en la Feria Internacional de Artesanía (FIART).

La mayoría de los cubanos viste en la actualidad con lo que encuentra en los anaqueles de las tiendas en pesos convertibles, donde una buena parte de las prendas en oferta está confeccionada en tejidos como el poliéster y el nailon.

La importación personal, llevada a cabo por las llamadas mulas, también nutre el mercado negro con opciones más económicas pero también de baja calidad y producidas al por mayor. La costurera de barrio o el sastre de familia han pasado a ser lejanos recuerdos del pasado.

De ahí que esta Semana de la Moda llegó para avivar los deseos de recuperar una producción cubana, con sello propio y precios asequibles.

 

Vía: Agencias

Comentarios
El Aragüeño