Refranes gastronómicos populares en el dialecto venezolano

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Un claro ejemplo, para decir que algo es muy sencillo, pueden usarse distintas frutas; quizá un mango bajito, una mandarina fácil de pelar o simplemente una papaya (hasta una papita).

Cuando alguien es muy popular, lo buscan “como palito de romero”; si es muy culto, “sabe más que un pescado frito”. Pero si es engreído y arrogante, se cree un “gran cacao” o peor aún, “la última Coca-Cola del desierto”.

Si uno le pregunta a un vendedor qué tal es su producto, sabrá que “cada quesero alaba su queso”; pero si algo se vende muy bien, sale “como pan caliente” y, hablando de pan, “el que tiene más saliva, traga más harina”.

Expresiones para toda ocasión

Para llamar a la moderación, se dice que “es bueno el cilantro, pero no tanto”; si lo que se busca es evitar el desorden, vale decir “muchas manos en la sopa ponen el caldo morado”. Cuando algo se vende más barato de lo que debería, está “a precio de gallina flaca” y si alguien ya tiene planeado todo lo que hará con un dinero antes de recibirlo, está “contando los pollos antes de que nazcan”.

Cuando se llega demasiado temprano a una fiesta, se vino “a freír tequeños”. Sin importar la edad de los invitados, siempre va a salir una señora a exclamar: “el que no se sienta no come torta”; aunque no todos querrán pastel pues dicen que “borracho no come dulce”.

En cuanto a las relaciones, los que le coquetean a la pareja de otro le están “soplando el bistec”. Algunos afirman que “amor con hambre no dura”, mientras que los más románticos podrían decir “contigo, pan y cebolla”; aunque en una cosa todos están de acuerdo: “barriguita llena, corazón contento”; ya que al fin y al cabo, como toda madre sabe, “para llegar al corazón, se pasa por el estómago”.

Vía: Agencias

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