18 de April del 2019

China- El Tíbet, ¿Barbas a remojo?

UN DESTELLO EN EL MARJAL

Estoy seguro de que muchos de los gratos amigos lectores han escuchado el adagio cuando veas las barbas de tu vecino arder, stomach pon las tuyas en remojo… La reflexión viene a propósito del boom que cautiva la nación venezolana, doctor con la penetración del imperio Chino (Tal cual como el otro, see también colonialista) en distintas esferas de la realidad nuestra, como bien ya usted lo ha precisado: En la manufactura de los complejos habitacionales el aprovisionamiento con los nuevos aparatos celulares, el discutible desplazamiento que se reseña hacia los asentamientos de nuestros indígenas en el sur de Venezuela, la desproporcionada explotación minera que también se les ha autorizado en el sur y mucho mas.

No es una necedad señalar que las relaciones entre nuestra Venezuela y China se han mantenido en la opacidad y el secretismo, en lo que a la opinión pública se refiere. No se conoce públicamente la documentación de los principales convenios suscritos en estos años, comenzando por los célebres “Fondos chinos” (ver, Quinto Dia,#913,pag.18). Y a propósito de la disimulada infiltración asiática quiero refrescar otras nociones sobre El Tíbet, que posiblemente usted desconoce.

Desde el punto de vista estratégico, el “País de las Nieves” representa una gran apuesta para el gobierno chino, que obtiene de él uranio, litio y otros 200 minerales preciosos, además de que organiza desde allí el potencial hidroeléctrico para la región. En la actualidad, compañías estatales y privadas desembarcan en masa en El Tíbet para explotar la tierra sin piedad y, a cambio, obtener enormes sumas de dinero. Una cuarta parte del arsenal nuclear chino se oculta en las faldas tibetanas de la cordillera del Himalaya.

“Un inmenso laboratorio de técnicas de tortura para las fuerzas armadas chinas”, así describe el Asia Watch en 1990 a El Tíbet. Un estudio realizado por Amnistía Internacional afirma que 70% de los reclusos han muerto debido a las palizas, al hambre y a los trabajos forzados. Muchos países denuncian pero no hay respuesta. Muchos años de colonización han servido para que el “país más alto del mundo”, con 2.000 años de historia, se encuentre al borde de la aniquilación. La capital, Lhasa (…que en tibetano significa Ciudad de los Dioses…) se ha convertido en una versión china del salvaje oeste capitalista, con bares de karaoke, parques temáticos budistas al estilo de Disney. De continuar este esquema, en una o dos décadas los tibetanos quedarán reducidos a la misma condición de los nativos de EEUU.

En esta región del Himalaya, ocupada por el ejército comunista chino, donde demostrar devoción por el Dalai Lama es considerado una actividad separatista, los monjes son adoctrinados por el Partido Comunista Chino. Para éste, la subordinación de la provincia pasa por el control de la jerarquía religiosa. Y se lo han tomado muy en serio porque en agosto 2007 la Dirección Estatal de Asuntos Religiosos promulgó la denominada “Orden Número 5”, una norma relativa a las medidas de administración de la reencarnación (sic) de budas vivos en El Tíbet (…¡lea otra vez mi amigo!…). Según recoge la misma, se trata de una importante decisión para institucionalizar la administración de la reencarnación, que tiene como misión principal prohibir a los monjes budistas el regreso de entre los muertos sin permiso del gobierno (…deje volar su folklórica picardía, ya al menos sé que jamás han leído a Kardec…). A título de colofón, le recomiendo ver “Siete años en El Tíbet”, protagonizada por Brad Pitt, le ubicara muy bien sobre esta pantanosa realidad.

Consulta: Revista Más Allá de la ciencia #304.

 

José R. Herrera Vásquez    E-mail:jherrer69@yahoo.es

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