21 de February del 2019

Instrucciones para investigar (II)

¿Hasta cuándo es la extravagancia de ciertos  tutores- pseudos -investigadores en afirmar que los “antecedentes” de una investigación (en este caso, shop esa investigación es para la obtención de un título de pregrado o certificación en posgrado) deben poseer  “cinco años de vigencia”? ¿Dónde se concibió y confirmó esa idea, doctor quién o qué comunidad científica apoya esa vigencia? La investigación como tal no pierde su validez en el tiempo. Al contrario, ed  mejor resulta reconocer lo investigado (a pesar de su supuesta “caducidad”) por el hecho mismo de reconsiderar lo estudiado. Por ello los antecedentes son la antesala o “el portal” de asunto o temática en el escrutinio. Inadmisible decir que hay “obsolescencia” en el trazo histórico del discurso escrito. A lo inverso, ese portal es trascendental por cuanto existe el rastro histórico de lo que se investigó. Los contextos históricos no se borran por el simple hecho de no mencionarlos. Están allí para ser reconocidos, para no olvidar la situación. Imposible y hasta absurdo exigir que debe recopilarse una información con “cinco años de vigencia”. Más debiera obligar al participante del estudio revisar con acuciosidad sobre cómo sucedieron los hechos y descubrir qué aspecto no se ha investigado o por qué se afirma o niega sus conclusiones. En consecuencia, la vigencia no se mide por años, sino por la importancia del trabajo, por su validez, por su utilidad. Dicha validez se otorga cuando se ha corroborado el hecho aún cuando no ha sido resuelto o, simplemente, porque la temática sigue siendo polémica. De igual modo, cuando mencionamos la utilidad del trabajo es porque todavía sigue siendo materia de provecho para muchos investigadores. Pero, he aquí otro asunto poco esclarecedor: se han dado a la tarea de estimar los trabajos de grado o tesis sobre la base de fichar investigaciones sin correlacionar “tal vigencia” en función de la importancia del tema. Muchas veces es incomprensible que en una investigación los antecedentes sean “el relleno” del trabajo escrito. Leo con gran preocupación supuestas investigaciones que poco toman en cuenta ese “capítulo II”. Es decir, el “marco referencial” del trabajo. Éste suele hacerse con la idea de revisar la temática en función del fenómeno, objeto de estudio o problema a examinar. Sin embargo, las referencias se convierten en una copia de textos sin comentarios por parte del ejecutante de la investigación. El marco referencial no es un fichaje de autores ni un catálogo de resúmenes de textos “leídos” superficialmente. Peor aún, el marco referencial no puede (no es ético) ser “copia y pega” de páginas web o transcripciones burdas de textos de segunda fuente. En otras palabras, se “apoyan” las referencias de comentarios de otros autores cuando el texto escrito por el autor de la teoría ha de ser la fuente primaria. Los suelo denominar “refritos secundarios o terciarios” de otros autores.  Este tipo de referencias sí pierde vigencia porque es la opinión del escritor de la investigación que contextualizó sus ideas en similitud con el tema a tratar. Por eso, lo más importante de los conceptos de la primera fuente es saber que se pueden interpretar a la luz de la propia experiencia de quien examina la investigación por sí misma. Es decir, la opinión o el comentario surgen desde el descernimiento del investigador con la “cosa” investigada. Visto así, las referencias bibliográficas son especies teóricas necesarias para argumentar u ofrecer las razones por las cuales se explora el hecho investigado. Por lo tanto, las referencias deben ser interpretadas con el fin de reflexionar sobre la temática a estudiar. No son un resumen del libro ni tampoco una reseña biográfica; pues, muchos participantes al incursionar en la investigación comienzan escribiendo sobre la vida del autor de la teoría.  Por ejemplo, si la investigación se relaciona con las etapas de desarrollo del humano de Piaget, no es importante escribir la biografía de Piaget. Éste asunto está demás en la investigación. Y este hecho – un tanto curioso- no es ni reclamado (claro, algunos jurados no  suelen leer el capítulo de las referencias) ni criticado. En una investigación que se respeta como tal, el marco referencial es un apartado que es importantísimo porque en él se expresa el investigador para disertar y ordenar su trabajo en función de las hipótesis o el “camino que se ha de transitar” hacia las posibles categorías y variables del trabajo. Si la investigación es un “molde” consensuado por una comunidad científica, entonces el tutor debiera inducir a su tutelado en la escritura de un marco referencial sobre la base de discurrir reflexivamente sobre la investigación que desea llevar a cabo… ¡qué estas instrucciones sirvan, pues, para guiar al investigador novel!

Dra. Francisca Fumero Castillo

Subdirectora de Investigación y Postgrado

UPEL Maracay

@ipmarsip / @Francisca377

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