24 de September del 2018

“La sencillez de Einstein”

UN DESTELLO EN EL MARJAL

¿Quién de ustedes, sale respetables lectores amigos, no ha escuchado, leído o comentado algún detalle sobre Albert Einstein? El Padre de la Teoría de la Relatividad, así es, como le conocen renombradas personalidades, en la asignatura de las ciencias, en especial la Física. Pudiera ocurrir que nos lo planteáramos, a este personaje, hito para la humanidad entera, como distante e inalcanzable pero para sorpresa de todos, era sencillamente humano, entiéndase con carencias, debilidades, emociones, sentimientos.

El detalle, que le dispensa a Einstein, esencia de superdotado o diferente, era la tenacidad y fortaleza con que se aplicaba a sus reflexiones. Juzgo propicio compartir con ustedes, verídicas pinceladas, de la boca de un contemporáneo, el profesor Banesh Hoffman, quien enseñaba Matemáticas en el Colegio Queens de New York, EEUU.

Einstein nació en la ciudad alemana de Ulm, en 1879. Creo , que ya es de algunos conocido, que no fue un niño prodigio, por el contrario, tardo tanto para empezar a hablar, que sus padres temieron que fuese lerdo de entendimiento(….torpe y lento para los estudios…).En la escuela, aunque sus maestros no descubrieron dotes especiales, ya ellas estaban en germen.

Por ejemplo, el solo aprendió, sobre el cálculo infinitesimal; el mismo le conto a Hoffman, que los profesores le temían un poco, porque hacía preguntas que mas luego no podían contestar. A los 16ª, se planteo una de ellas:…¿Parecería estacionaria una onda luminosa, si alguien pudiera correr al lado de ella?…Quizás, una pregunta inocente, sin embargo, revelaba que Einstein quería llegar al fondo de los problemas. Es, de esta interrogante peculiar, que habría de surgir la Teoría de la Relatividad.

Albert Einstein fracaso en su examen de ingreso en la Escuela Politécnica Federal de Suiza, situada en Zúrich, pero logro entrar, al año siguiente. Una vez más, fue rechazado, cuando solicito una cátedra, pero encontró por fin empleo en Berna, y fue allí, tres años más tarde, donde surgió la chispa que hizo estallar su genio. Entre las genialidades que produjo, ese memorable año de 1905, figura su Teoría de la Relatividad, con la famosa ecuación, E=mc2, la energía es igual a la masa, multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz y su Teoría de la Luz, basada en la Teoría de los Cuantos de Planck.

Aunque Einstein, no sentía necesidad de cumplir con rituales religiosos, ni profesaba un credo en particular, era el hombre más religioso que hubiera conocido. Una vez me dijo,”…las ideas vienen de Dios…”y se podía apreciar la reverencia en la forma de pronunciar la palabra.

Einstein era un excelente músico aficionado. Solíamos tocar dúos, el en el violín y yo en el piano. Se cuenta que en la Nochebuena, del primer año que estuvo en Princeton, varios niños se pusieron a cantar villancicos, frente a su puerta y al final llamaron y le explicaron que estaban reuniendo dinero para comprar regalos de navidad. Einstein les escucho y luego les dijo: – Aguardad un momento – , se puso el abrigo y la bufanda, tomo el violín y uniéndose a los niños, les acompaño a cantar,”Noche tranquila, noche santa”.

Fue uno de los hombres, más grandes de la ciencia, que ha conocido el mundo y sin embargo, si tuviera que definirlo, en una sola palabra, la esencia de la personalidad de Albert Einstein, seria…. ¡Sencillez!

Fuente: Selecciones del Reader’s Digest. Volumen LV. #330.Mayo 1968

“Todos los hombres son iguales en las palabras; solamente en sus hechos se descubre que son diferentes” MOLIERE.

             José R. Herrera V.   E-mail : jherrer69@yahoo.es

Comentarios