21 de September del 2018

Un destello en el marjal: Científicos y El Espiritismo

Foto: Archivo referencial

Notables hombres de ciencia se han detenido a cuestionar sobre los numerosos eventos y fenómenos de la Doctrina Espirita o Espiritismo, ampoule por fortuna muchas de tales intervenciones han sido reseñadas y escritas, por lo cual es muy sencillo a los interesados dirigirse hasta tantas fuentes diseminadas en la literatura, a objeto de corroborar.

Este servidor ,tan solo observador estudioso y quien escribe, no se reconoce como investigador ,pero aprovecha la oportunidad de la intensa simpatía por la materia como también la consideración que me dispensan gratos amigos para compartir algunos elementos esclarecedores como el que ahora abordo.

Allan Kardec, cuyo verdadero nombre es Hypolito León Denizard Rivail, francés nacido en Lyon, quien fuese cautivado por el fenómeno de “las mesas danzantes” era bachiller en letras y en ciencias, doctor en medicina; lingüista distinguido, conocía a fondo y hablaba el alemán e inglés, también el holandés con el cual se expresaba con comodidad. Con la asistencia del mundo espiritual escribió: El libro de los Espíritus, El libro de los Médiums, El Evangelio Según El Espiritismo, La Justicia Divina Según El Espiritismo y La Génesis. A Kardec le reconocemos también como el decodificador del espiritismo por toda su producción en pro del esclarecimiento doctrinario.

Emanuel Swedenborg (1688-1772) naturalista y teósofo sueco, alumno del matemático/físico ingles Isaac Newton (1672-1727), profesor en la Universidad de Cambridge; nació en Estocolmo, asistió a la Universidad de Uppsala, donde estudio latín, griego, hebreo, matemáticas y ciencias, materias que constituyen el fundamento de su notoriedad. Swedenborg es considerado uno de los hombres más cultos de su época y un científico con los pies bien plantados en el suelo.

La narración de sus viajes y las conversaciones con el mundo espiritual constituyen sorprendente preludio del movimiento espiritista. En uno de estos viajes de clarividencia, Swedenborg describe con todo detalle un incendio que destruye Estocolmo, circunstancia que ocurrió posteriormente mientras el investigador se hallaba a 500 kilómetros de distancia.

Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) creador del legendario e inmortal investigador Sherlock Holmes, personaje ficticio que le deparo fama imperecedera, también motorizo las ideas espiritas. Asistió a la Edimburgh Medical School donde alcanzo el título de licenciado en medicina, no obstante incursiono con mayor éxito en la literatura. Conan Doyle muy pronto se sintió fascinado por los fenómenos espiritistas y se convenció de su autenticidad, por lo que se tornó en gran promotor de lo que considero una nueva revelación.

Carl Gustav Jung psicólogo/psiquiatra suizo fue quien hizo justicia los fenómenos mediumnicos, quizás porque se acercó a ellos sin sentar catedra permaneciendo con normalidad como un atento observador y sobre todo como experimentador sin prejuicios. Jung empezó a participar en algunas sesiones espiritistas cuando tenía 20 años. ..¿Alguna vez leyó usted, sobre la entidad de inspiración personal, “Filemón”?…

El Espiritismo despertaba entonces un enorme interés, si bien a menudo era puesto en duda y rechazado por la ciencia oficial pero Jung se irritaba porque consideraba que la ciencia tenía la obligación y el deber de estudiar y explicar este tipo de fenómenos.

La brevedad del espacio obliga a la mesura, y no es posible desmenuzar tantos nombres reconocidos, que en su momento fueron cautivados por lo mismo que hoy me entusiasma, Camille Flammarion, Ernesto Bozzano, Cesare Lambroso, Oliver Lodge, Gabriel Delanne, William Crookes, personalidades que no cedieron al temor de “el que dirán” para alcanzar imperturbables convicciones.

Juzgo un ejercicio necesario en todo momento, para compartir en especial con aquellos obtusamente negados a una verdad que simplemente,…¡A todos nos espera!…

FUENTES: Stefano Mayorca, Medium y mediumnidad. Editorial De Vecchi.Barcelona,España.2006/Revista MAS ALLA, Monográfico #56

“Si pudiéramos comprendernos a nosotros mismos y a los objetos tal como son en realidad, nos veríamos en un mundo de naturalezas espirituales: la comunidad a la que pertenecemos, que no se ha iniciado con nuestro nacimiento, no finalizara con la muerte de nuestros cuerpos”. Emmanuel Kant (1724-1804)

 José R. Herrera Vásquez

E-mail:jherrer69@yahoo.es

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