25 de September del 2018

Un destello en el marjal: Créalo o no, ¡al menos sepa!

Foto: Archivo

Recientemente tuve la excelente oportunidad de disertar en un programa de radio, capsule en emisora caraqueña, click muy breves aspectos sobre el “Código Penal de la vida futura”. Dos puntos, site significaron espantoso niple, para la atención de los respetables amigos en la audiencia de la ocasión, (a) toda falta cometida, todo mal realizado, es una deuda contraída, que debe ser pagada. Y (b) el espíritu sufre la pena de sus imperfecciones, sea en el mundo espiritual, sea en el mundo corporal. (Léase, El Cielo y El Infierno, Allan Kardec).

Tan notorio, fue el desaguiso y la confusión detonada, que obligó a las simpáticas productoras del espacio radial a repetir la invitación a este servidor, nada más para reiterar el lapidario argumento: nos encontramos de pasantía en este pequeñito punto del universo para expiar, claramente sea dicho: sufrir, por previas faltas a las leyes naturales, si no en esta vida en alguna otra oportunidad.

La experiencia tenida con el estudio formal de la Doctrina de los Espíritus, advierte que para el común de los mortales es más fácil desacreditar/descalificar a quien se atreve a exponer y defender graves planteamientos, antes que conocer segmentos de los fundamentos o realizar serena lectura y reflexión de textos como, La Justicia Divina Según El Espiritismo o El Libro de los Espíritus.

Soy un convencido de que las realidades a las que nos expone el espiritismo son duras de masticar, digerir y aceptar, razón suficiente para que el auditórium principal en nuestra escuela nunca rebose su asistencia cada domingo. Prosiguiendo la referencia a libros de obligada lectura, en el capítulo 4 de Nuestro Hogar (Espíritu André Luiz), André es sorprendido por el Hermano Enrique de Luna, cuando lo espeta, – es de lamentar que haya venido mediante el suicidio – , naturalmente que el otrora medico terrenal ya desencarnado, niega obtusamente la acusación, básicamente a causa del profundo desconocimiento de las realidades espirituales que a todos nosotros nos atañen.

También, encontramos interesantes planteamientos hacia los suicidas (ver Anuario Espirita 2015, pág. 218) según el tipo que haya procedido, directo (voluntario/consciente) o indirecto (involuntario/inconsciente) pues surgirán, en su futura re-encarnación, disfunciones orgánicas derivadas, que manifiestan como reconocidas calamidades/deformidades congénitas inclusive mutilación y el cáncer, la sordera, la mudez, el cretinismo y la locura, representando cada una de ellas la providencial terapia correctiva, para la curación del alma.

Junto a semejantes cuadros de pruebas regeneradoras se ubica la ciencia médica como misionera de la redención, consiguiendo ayudar y mejorar a los enfermos de conformidad con los créditos morales que alcanzaron o según el merecimiento disponible.

“…así, si una persona desencarna por causas naturales, sin haber contribuido en el acontecimiento regresa al Mundo Espiritual para la evaluación del aprendizaje; Pero si la muerte acontece con su participación activa, tal irresponsabilidad lo conducirá a una evaluación negativa de sus decisiones, una larga y dolorosa expiación en regiones inferiores…”. Anuario Espirita, 2015, pág.218.

E-mail:jherrer69@yahoo.es

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