16 de November del 2018

Un destello en el marjal: Dad en gracias lo que

Foto: Archivo

En mi posición, decease de escasamente conocedor de El Espiritismo y/o Doctrina de los Espíritus, he adquirido una labor ineludible que no es otra que la mayor divulgación y la mejor interpretación de sus fundamentos.

Hace pocos días, pude ver en un canal de televisión por cable, en la hermana república de Colombia, la entrevista virtual (vía Skype) hecha al autor de un libro sumamente polémico, sobre las inclinaciones religiosas de un extinto ex Primer Magistrado. Tuve tiempo de escuchar y meditar, acerca de tantas incongruencias, que me sentí obligado a sentarme a escribir, al menos, para el muy pequeño grupo de amigos que me leen, y saben  de mí, otras cosas más, bastante pertinentes.

Vayamos a la primera aclaratoria. Espiritismo no es lo mismo que Espiritualismo. Todo aquel, que está convencido de que algo continúa y sobrevive a la muerte física, es un Espiritualista. Pero no todo Espiritualista es un Espiritista, ¿y cómo se entiende esto? Los espiritistas creemos en la existencia del Espíritu como también de Dios, de hecho estudiamos su naturaleza, origen y sus destinos, como también las relaciones que establece con el mundo corporal. No todos los espiritualistas creen en el Espíritu.

El Espiritismo aparece claramente definido en el Evangelio de Juan, capitulo XIV, versículos 15 al 17 y el 26: “…Pero el Consolador, el Espíritu Santo que el Padre enviara en mi nombre, ese os lo enseñara todo y os traerá a la memoria…”

Es necesario, insistir en las diferencias entre Espiritismo y Espiritualismo, porque ese es el desiderátum de mis líneas hoy. Señalo que, no existen jerarquías algunas, como tampoco se practica rituales, ni canticos. No se fuma el tabaco, ni se consumen bebidas alcohólicas,  tampoco se sacrifican animales. No se adoran imágenes o símbolos  y mucho menos, los practicantes de Espiritismo, usan ornamentos u atuendos extravagantes, que solo colaboran con la distracción y confusión, en la actividad. Esta establecido que el culto se hace de corazón. Tampoco se requiere de templos y suntuosidad.

Todo simpatizante u estudioso del Espiritismo, es y debe ser Espiritualista, pero una persona Espiritualista no podrá ser Espiritista, por una razón muy sencilla, que también se refleja en las Sagradas Escrituras, en el evangelio de Mateo 10:8,9 y 10: “…sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera los demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de plata, ni cobre en vuestros cintos, ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno…”.Dicho en palabras más sencillas, los espiritistas no mercantilizan las facultades que poseen y/o pudieran cultivar, porque sería ello un contrasentido garrafal.

Finalizo advirtiendo, que el termino correcto que identifica al simpatizante del Espiritismo es Espirita, pero el mismo no ha podido establecerse entre la generalidad de las personas, por la fuerza de la costumbre, prevaleciendo el de Espiritista, con lo cual se contribuye enormemente  con la trágica confusión, y se generalizan equívocos, como el que señale al principio de estas líneas.

Fuente: Allan Kardec. ¿Qué es El Espiritismo? Editorial Kier. Quinta Edición. Buenos Aires, Argentina. 1962

“…Si el Espiritismo es un error, caerá por sí mismo; si es una verdad, todas las diatribas no harán del una mentira…”Allan Kardec (¿Qué es El Espiritismo? Pag.19)

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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