Un destello en el marjal: Día Mundial del Cáncer

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Un diagnóstico de cáncer es una noticia que conmueve los cimientos de cualquier grupo familiar y su entorno mismo. Por lo general la sentencia del médico experto sorprende al incauto y de inmediato la reacción es miedo, pesimismo y desesperación. En algunos pacientes es disimulada, pero en otros: ¡inocultable!

La extraordinaria médico psiquiatra y tanatólogo, Elisabet Kubler-Ross, lo ilustra bastante en su obra “Sobre la muerte y los moribundos”, una lectura obligada, para los familiares de estos pacientes.

La ciencia médica ha alcanzado asombroso progreso en los últimos cincuenta años, muy en particular en la oncología clínica. Hacia todo ese inmenso caudal de nuevos conocimientos cualquier individuo afectado debe dirigir su atención e interés.

Hoy día, presumir un diagnóstico de cáncer no es una sentencia ominosa. Una actitud distinta y optimista del paciente es indispensable y casi que vital. La remisión de los síntomas y la prolongación de la sobrevida son casos de la vida real cada vez más recurrentes.

A propósito de esta introducción, quiero recordarles que el 04 de febrero de cada año se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, que fue instaurado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud. El objetivo de esta celebración no es otro que motivar y movilizar la sociedad hacia la prevención y control de la enfermedad.

El cáncer es un proceso de proliferación incontrolado de células malignas que aparecen en forma de tumoración (Tu). El tumor invade al tejido sano circundante y puede propagarse hacia regiones distantes del organismo, ¡son las metástasis! Los tipos de cáncer más peligrosos son el de pulmón, estomago, hígado, colon y de mama.

Solo tengo breve especial para algunos comentarios sobre los meningiomas. Ellos comprenden aproximadamente el 15% de los tumores endo-craneales primarios; son más frecuentes en las mujeres en una proporción 2:1 y tiene la mayor incidencia sobre la séptima década de vida.

Los lugares en donde se asientan más frecuentemente son: la región del valle de Silvio, la superficie para-sagital de los lóbulos frontal y parietal, el bulbo olfatorio y el ala menor del esfenoides. También son detectables en la superficie superior de los hemisferios cerebelosos, en la región del Angulo ponto-cerebelosos, y el canal espinal.

No raras veces los meningiomas pueden ocasionar exostosis ósea (recrecimiento) de la superficie externa del cráneo. Los síntomas que pudieran presentar los pacientes afectados dependen de la localización tumoral, pero en la literatura médica es posible encontrar reseña de pacientes con meningiomas pequeños (dos centímetros de diámetro) sin ninguna queja o síntoma evidente.

Los meningiomas son tumores de muy lento crecimiento y lo corrobora el hallazgo de que los pacientes pudieran no presentar clínica sintomática luego de 10 a 15 años de evolución; de allí, la consideración de benigna que le dispensan neuro-cirujanos y neurólogos.

El diagnostico se ha facilitado enormemente con la visualización por estudios de neuro-imagen como tomografía axial de cráneo-cerebro o resonancia magnética nuclear. En cuanto al tratamiento quirúrgico de los meningiomas es propicio advertir que la completa remoción de la lesión garantiza la cura y puede que tenga recurrencia cuando la extracción es parcial o incompleta. En muy pocos casos se observa la transformación maligna.

“…Cuando se nos comunica que tenemos un cáncer, por supuesto que podemos meter nuestra cabeza debajo del ala y esconderlo temporalmente. Podemos sumirnos en la autocompasión o enfurecernos y angustiarnos hasta que sea demasiado tarde…” Dra. Elisabet Kubler-Ross. “Vivir hasta Despedirnos”.

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@jrhv343

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