17 de November del 2018

Un destello en el marjal: “El lenguaje de los médicos”

Foto: Archivo referencial

El vocabulario médico es una herramienta de trabajo que notoriamente nos distingue de los otros tantos oficios mundanos. Por tanto no juzgo nada despreciable cualquier esfuerzo dirigido hacia el esmero y la preservación del mismo, cialis como también el riguroso llamado de atención para los nuevos colegas, raudos forasteros muy hábiles en eso de agraviar sin piedad la hermosa lengua castellana de Cervantes, Bello, Gallegos y hasta el mismísimo “Gabo”(Gabriel García Márquez).

Mi especialidad como neurólogo, me ha permitido conocer de cerca al Dr. Armando Hernández Pernía, docente de reconocida trayectoria, articulista colaborador de prensa escrita, simpático maracucho y por si esto fuera poco es el autor de el “Himno de los Neurólogos”. Con todo el respeto que su persona merece, me atrevo a tomar prestadas interesantes advertencias, relacionadas precisamente con el uso del vocabulario médico, plasmadas en su libro “El Lenguaje y los Médicos”. Vayamos de inmediato, a la substancia que deseo compartir, con los gratos amigos lectores.

¿Cuántas veces le han restregado a usted, como paciente o familiar del mismo, la expresión, y debe tomar “de por vida” esta medicina? Bien sabemos, que hay pacientes con depresión, hipertensos, asmáticos, epilépticos y otros muchos más, que en algún momento, por razones fundamentadas, pudieran requerir de la interrupción de la medicación y en otros tantos suspenderla. Por lo tanto, la expresión fatídica debería ser suprimida de nuestro lenguaje en muy precisas circunstancias.

En otro caso también muy recurrente, designamos al médico especialista en enfermedades del pulmón como neumólogo. Esta palabra deriva de neumonía, una afección inflamatoria del tejido pulmonar, viniendo a resultar que el neumólogo ¿sería entonces, un médico especialista en tratamiento de neumonía? ¡Claro que no! Por lo tanto la palabra tiene que ser neumólogo para identificar a este especialista.

Sigamos. Ningún dolor es grato, como tampoco es delicioso o refinado, por lo que ese calificativo de “dolor exquisito” no es el correcto para especificar que la dolencia del paciente es bien localizada o bien precisable. No es necesario redundar. Otro término que produce escalofríos, en los docentes de Clínica Médica, es la etiqueta de “ebotico” que se dispensa a los pacientes que padecen de la condición Enfermedad Bronco-pulmonar Obstructiva Crónica (¡Observe bien, cada letra inicial y comprenderá el porqué de la muletilla indeseable!).

Por último, señala nuestro recordado amigo y docente, que el diagnóstico indiscutible y definitivo de una condición clínica, pudiera no ser precisado de inmediato, pues se requiere un ejercicio de análisis concienzudo, en donde puede ocurrir que nos detengamos ante dos únicas opciones, por ejemplo: el paciente presentó un episodio de trastorno de la conciencia por causa de un sincope o un episodio epiléptico. Son muchos los colegas que lo plantean por escrito, “sincope versus epilepsia”, como si se tratase de una confrontación o una riña entre las presunciones más acertadas. Lo correcto es señalar y colocar en primer lugar, la condición que reúne más puntos a favor de su sospecha y en segundo lugar, la posibilidad de menos fuerza.

La pequeña revisión de términos médicos es mucho más extensa e interesante, pero me obligué este sencillo ejercicio para agradecer al Dr. Hernández Pernía por su valioso acervo a la práctica médica de cada día, también la significación que debe tener para todos los colegas, el cuido del valor orfebre, el léxico, que identifica a todo discípulo de Hipócrates de Cos, cuando expresa su  razonado parecer, ante cualquier circunstancia clínica y/o quirúrgica.

Fuente: Armando Hernández Pernía. El Lenguaje y los Médicos. Producido por First Group. Maracaibo, Venezuela. Octubre 2005.

“Si uno encuentra un hombre sabio, quien como un descubridor de tesoros te señala tus defectos y te llama la atención sobre los mismos, debe asociarse con tal persona. Uno irá bien y no mal en la compañía de esta persona”. Dhammapada

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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