21 de September del 2018

Un destello en el marjal: Elegía para el hijo inmigrante

Foto: Agencias

Es dolorosa la sensación que ocasiona, rx el hijo de nuestra sangre o el venido de otras circunstancias, cuando decide irse del lar patrio. Les advierto, que no es la misma de cuando les sabemos muerto, pero contiene todo un abarrote de afectos y efectos, simplemente difíciles de plasmar con tinta sobre las níveas hojas de un pedazo de papel.

Por si eso fuese poco, nos trae un sabor amargo a la boca, y todo un nubarrón de inquietudes a nuestro pensamiento: ¿Quién le socorrerá cuando enfermo? ¿Quién le tendrá una mano ,cuando al final de cada faena, retorne a su refugio? ¿Cuantas dificultades confrontara con éxito en la semana?¿Cuantas le apabullaran? ¿Ahora que le botasen del trabajo sencillo que ocupase apenas por ocho semanas que se ocurrirá emprender? Ahora mismo tres de mis “hijastros” se ha ido fuera de Venezuela (¡No es un trance hipotético, es una muy dura realidad!) persiguiendo mejores colores para sus horizontes.

Una visión panorámica a los dos últimos lustros les ha parecido incierta como también desesperante. ¡Yo concuerdo con ellos! Pero mis chicos, subordinados a los ímpetus de su novicia naturaleza, se marchan empujados además por los anhelos del mañana, más tranquilo y más seguro, aunque lejos de papa y mama. ¡Y es que se van tan lejos hijos de mi alma!

Muchos padres queremos detenerles, otra pléyade aún mucho mayor de madres, derraman lagrimones  envueltos en intermitentes suspiros, mientras el ingrato pájaro de acero eleva su vuelo, con nuestros crecidos frutos, acomodados en su impenetrable vientre.

No pueden inspirar regocijo, las líneas que ahora mismo escribo y dedico, no solo a ustedes, que ahora mismo se tornan en descorazonados inmigrantes, que la marea de una vida, apenas un latido en medio de la eternidad, dirige hacia desconocidos puertos.

Vayan allá queridos hijos, acorazados en sus sueños, sus ilusiones, de las que siempre han sido merecedores. Perezca ya mi indecisión y que nada te perturbe el agobiante peso de mis huesos, el íntimo pesar y mis otras tantas congojas. ¡Les amo hijos míos! Sé que ustedes me entenderán.

Desde la tierra que escucho su primer llanto, elevo una callada plegaria mientras, les aseguro que mis mejores deseos les abrigaran sin cansancio. ¡Dios los bendiga!

FUENTE: ANTOLOGICA.ANDRES  ELOY  BLANCO (Presentación, Ensayo, Selección y Notas de Jesús Torres Rivero.1ra Edición. Rayuela Taller de Ediciones Gobernación del Estado Aragua. Septiembre 1997

….Recuerdas la muchacha que tanto bien te hizo ¿y tanto mal?, aquella muchacha que fue toda

Mi juventud; el talle pujante, noble el rizo

Y el haber extenuado como velo de boda…

Pues bien, ya se ha marchado;

Anoche salió en un buque para un mundo distante;

Ella embarco, yo estaba con ella y a su lado.

Sentía ya la ausencia total del emigrante.

Hablamos en la borda, viendo el puerto.

Ella se marcha para no volver

Es necesario renunciar, es cierto,

Pero no debe ser…

Los Navegantes (fragmento)

Andrés Eloy Blanco (Poeta venezolano)

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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