10 de December del 2018

Un destello en el marjal: Epilepsia, recordar no está de más

Foto: Archivo

La ciencia médica hoy día es una disciplina mucho más cambiante e inestable que hace 50 años atrás. Las distintas pautas para el manejo de gran variedad de trastornos clínicos no permanecen estacionarias en el tiempo. Es una realidad dramática, pill que fácilmente puede ser apreciada, shop por los viejos/noveles galenos como también por los estudiantes de medicina. En el renglón de los antibióticos, de los medicamentos para el control de la hipertensión arterial esencial, la diabetes mellitus, los diversos trastornos respiratorios y no se diga nada de las drogas para el control de las diferentes patologías psiquiátricas.

La lista de los nuevos medicamentos, que cada año ingresan al vademécum médico, simplemente es impresionante. Son propicias estas líneas para que podamos detenernos en los medicamentos anti-epilépticos (MAE).

Son todas aquellas drogas que se utilizan para el control de pacientes con diagnóstico de epilepsia. Es necesario traer algunos esclarecimientos puntuales, que juzgo útiles, para estos pacientes, también golpeados por la situación de escasez de medicamentos que bien conocida y sufrida es toda la nación.

El tratamiento eficaz de un paciente epiléptico, nos permite el mayor control en la aparición de las crisis (ataques) mas no su desaparición, pero no debe sorprender, que en ciertos pacientes pudieran formalmente desaparecer hasta por varios años. Es necesario señalar que muchos pacientes no pueden lograr un buen control sino con la toma de dos o tres medicamentos.

En este particular, es necesario tener en cuenta, ciertas características técnicas que los médicos neurólogos manejan con habilidad, como es el hecho de favorecer la sinergia farmacológica (una droga potencia o mejora el beneficio de otra) o conocer cuáles son las asociaciones que no deben ordenarse pues no generan ningún beneficio a la condición del paciente. En otras palabras, no se mezclan medicamentos anti-epilépticos al azar, hay toda una gama de fundamentos bioquímicos que deben ser observados con rigor.

Existen diversas formas de crisis epilépticas, y no persigo reflejar una clasificación en espacio tan pequeño, sino para advertir que una forma de crisis epiléptica requiere de un medicamento que le es específico, y más efectivo. No existe una droga “mágica” que controla todos los ataques epilépticos, sea recordar pues, que el antiguo y noble fenobarbital, no es la solución anhelada para que no ocurran nuevos ataques.

El paciente epiléptico debe aceptar y entender que las bebidas alcohólicas, drogas de consumo ilícito, el consumo de cigarrillos y el no respetar las horas del sueño nocturno puede disparar la aparición de las crisis epilépticas.

La condición llamada “estado epiléptico” es la complicación más dramática que amenaza a todos los pacientes epilépticos que no guardan estas advertencias o peor, que no cumplen regularmente el tratamiento médico ordenado. Ocurre del mismo modo para el paciente que no es regular y cumplido en la toma diaria de la medicación. En el estado epiléptico, los pacientes permanecen en persistente condición convulsiva sin ninguna respuesta al tratamiento médico de urgencia, por lo que generalmente fallecen a pesar de poder llegar hasta el centro de atención más inmediato.

Para concluir con esta breve orientación para los amigos lectores y pacientes, es necesario recordar que muchos pacientes con recurrente aparición de los ataques epilépticos, pueden presentar completa normalidad en los distintos estudios que se realizan (electro-encefalograma, tomografía axial de cráneo-cerebro o resonancia magnética de cráneo-encéfalo, distintos exámenes de laboratorio clínico). Es obvio que tales pacientes requerirán el tratamiento que el profesional juzgue necesario como también de otras nuevas exploraciones.

FUENTE: Loren A Rolak. Secretos de la Neurología. Segunda Edición. Editorial Mc Graw-Hill Interamericana. México D. F. 2001

“A mediados del siglo XIX se pensaba que la actividad sexual excesiva y en especial la masturbación, contribuían de manera importante a la epilepsia. Se sabía que los bromuros causaban impotencia, por lo que Sir Charles Locock, obstetra de la reina Victoria, propuso en 1857, utilizarlos para suprimir la función sexual (y la menstruación), con lo cual se evitaría en consecuencia, la actividad convulsiva…”. Secretos de la neurología (pag.441)

E-mail:jherrer69@yahoo.es

Comentarios