14 de November del 2018

Un destello en el marjal: “Escribir, leer y ¡crecer!”

Foto: Archivo referencial

La experiencia de la inminente publicación de un libro me ha confrontado con un terreno que equívocamente había asumido como cultivado y con solvente dominio, ailment ¡Vaya tropezón y que porrazo me he dado! Bien lejos he estado del verdadero sentido de una comilla, purchase una seguidilla de puntos suspensivos y hasta el entre paréntesis, por solo señalar tres. Ahora les estoy imaginando como si fuesen señales para regular el tráfico automotor.

¡Cuántos atropellos, en el hablar y luego redactar en papel, lo que ocupa el pensamiento, por no tenerles en cuenta! A propósito de comas y acentos, que bueno traer una cálida salutación (15 de enero, día del maestro) a los nobles maestros de toda la extensa patria, quienes amorosamente (¡pocas excepciones!) nos encaminan por ese sendero preñado de letras, números y los primeros garabatos, los gérmenes de nuestro puño y esencia. ¡Sentido y alegre agradecimiento a todos aquellos seres que generosos en mí, hicieron valiosa siembra!

Leer y escribir ha de ser ejercicio en paralelo desde los primeros años de escuela ¿Por qué no instaurar, obligada tarea, de leer cualquier material impreso, su reflexión para luego plasmar una breve interpretación, en 10 líneas de una humilde hoja de cuaderno, con o sin rayas, una vez al mes, desde cuarto grado hasta tercer año de bachillerato? No intento trazar un surco en el océano, bien sabemos que ahora mismo nos envuelve la era cibernética, por lo que el “copia y pega” es la triquiñuela que se enseñorea entre los estudiantes hoy día.

Aparte de la mecánica maniobra con el “mouse” (ratón) del ordenador, el otro ejercicio de comprensión y asimilación es sencillamente decepcionante. Quede aquí pues una inquietud.

Pero ¿y cuando se olvida el primer corazón recortado, allá en el jardín de infancia con la palabra “mamá” estampada por vez primera en nuestros días? ¿Cuántas fueron las hojas que arrancamos para comunicar inflamables impulsos de adolescente, por allá en la escuela o ya en el liceo?

Si me detengo otra vez en la lectura, necesario señalar que nada delata mejor, nuestro pobre ejercicio lector que el lenguaje del día a día ¿o acaso usted no ha escuchado la expresión, obvio que zutano, lo único que ha leído es “Condorito”?

¿Sabía usted que Simón Bolívar fue un eximio escritor y su pluma se describe con lenguaje vigoroso y que en sus cartas refleja cultura, sinceridad e ingenio? ¿Alguna vez pensó que Andrés Bello, aprendió griego, francés e inglés en forma autodidacta, fue maestro y amigo de Bolívar y de Alexander Von Humboldt? ¿Sabe usted que algunas obras de Pablo Neruda han sido traducidas hasta a veinte idiomas? Es por ello que título hoy sobre la lectura y la escritura. No es tiempo perdido el que con ellos se comparte.

“Divina Poesía / tú de la soledad habitadora / a consultar tus cantos enseñada / con el silencio de la selva umbría, / tu a quien la verde gruta fue morada / y el eco de los montes compañía; / tiempo es que dejes ya la culta Europa, / que tu nativa rustiquez desama, / y dirijas el vuelo adonde te abre / el mundo de Colon su grande escena”. Andrés Bello

E-mail:jherrer69@yahoo.es

Comentarios