24 de September del 2018

Un Destello en El Marjal: “Guerra mundial… ¿Anhelamos otra?”

Foto: Archivo referencial

Señalaba el insigne Libertador de cinco naciones, que un pueblo ignorante de su historia está condenado a repetirla. Es por ello necesario volver a ella para profundas reflexiones y encontrar motivos suficientes para los correctivos necesarios, cialis los ajustes inaplazables. Hoy se me ocurre que ante una nueva conmemoración por el final de la II Guerra Mundial, buy ed es propicio refrescar algunos hitos, que para siempre serán señales de la indefinible circunstancia para toda la humanidad.

Después de dos bombas atómicas detonadas sobre Japón (Hiroshima, 6.8.1945 / Nagasaki, 9.8.1945) acontece su rendición el 14-8-1945, a bordo del acorazado “Missouri”, en la Bahía de Tokio. Hitler se suicida con su esposa Eva Braun, el 30-4-1945 y Alemania se rinde el 7-5-1945. Benito Mussolini y su amante son atrapados por partisanos y ejecutados luego de un juicio sumario (28-4-1945). Sus cuerpos son arrastrados por el pueblo y luego colgados por los tobillos en una plaza de Milán.

Juzgo importante, refrescar una vez más, las cifras de indignación: 38.000.000 de muertos, donde se deben destacar 16.000.000 de civiles y por otra parte 13.600.000 heridos, agregando por último 6.200.000 prisioneros o perdidos. Puede que todavía le parezcan pequeñas las cifras, por lo que deseo agregar un paréntesis a propósito de otras masacres contemporáneas a la conflagración pero que se diluyeron entre la barbarie general o fueron intencionalmente encubiertas por los vencedores.

Yo considero rutilantes mentecatos, a todos aquellos quienes se empeñan en obviar el sacrosanto axioma: …“Nada oculto existe entre el cielo y la tierra”… Es necesario destacar el infame irrespeto por la condición humana que siempre subyace en las autoridades militares y políticas, cuando se necesita evitar “consecuencias mayores”.

La tragedia marítima más célebre de la historia es el hundimiento del “Titanic”, pero muy pocos saben que el naufragio del buque alemán “Wilhem Gustloff”, superó en cinco veces el número de fallecidos del famoso trasatlántico. El 31-1-1945 el submarino soviético S-13 acertó con dos poderosos torpedos y lo hundió con más de 10.000 personas a bordo, en su mayoría mujeres y niños como también soldados heridos, además de un millar de combatientes.

El crucero “Indianápolis” fue encargado de transportar a Guam las bombas atómicas que debían ser arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. En su viaje de regreso a una base naval en Filipinas, la noche del 29-7-1945, fue atacado por un submarino japonés con tres torpedos certeros que lo enviaron al fondo del mar. 800 marineros de los 1.200 que hacían la tripulación, lograron salvarse flotando con sus chalecos salvavidas. Inexplicablemente los náufragos no fueron rescatados pues la Marina no recibió notificación sobre el hundimiento del “Indianápolis”. Los estadounidenses presenciaron horrorizados cómo iban siendo devorados por los escualos. Tan sólo se rescataron 318 marinos.

Jedwabne es un pequeño pueblo al Sur de Varsovia, donde 1.683 judíos fueron asesinados el 10-7-1941. Las víctimas fueron arrastradas hacia la plaza, empujadas a un granero donde fueron quemados vivos. Durante años, la masacre fue atribuida a los alemanes, pero una investigación culminada en 2001 y publicada por el historiador Jan T. Gross con el título de “Vecinos” (Editorial Critica) reveló la verdad más dramática.

“Lo maravilloso de esta empresa infernal (La Guerra) es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invoca solemnemente a Dios, antes de correr a exterminar a su prójimo”. Voltaire

El crimen había sido cometido por los propios vecinos del pueblo, con los que convivían desde hacía siglos atrás. El 10-7-1941 la mitad de los ciudadanos de Jedwabne salió de sus casas con hachas, machetes y cuchillos, asesinando a la otra mitad de la comunidad. Algunos fueron cazados en sus hogares, otros perseguidos por las calles de la ciudad, muchos atrapados y quemados vivos.

Fuentes: Almanaque Mundial 1989 y 2000 / Revista “muy” Historia, #22/2009

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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