21 de September del 2018

Un destello en el marjal: Hombre de ciencia…¿Y Dios?

Foto: Archivo

¿Por qué no es bien visto que un individuo, purchase científico/académico usualmente con cierto renombre, rx exprese sus ideas acerca de Dios? ¿Por qué la generalidad del colectivo, cure se muestra poco asertiva con la actitud, que algunos otros, se atreven a calificar hasta “espinosa”?

Juzgo admirable precisar hombres de ciencia, notables en sus conocimientos, quienes demuestran su temeridad, hablando sobre Dios, sin importar la sorna y el duro escrutinio de quienes se consuelan en la práctica del ritual y la ortodoxia pagana que desconocen, no la entienden como tampoco le dispensan mínimo respeto.

He tenido la oportunidad de leer sobre la actitud de Albert Einstein, hacia Dios, en palabras de un colega contemporáneo, el profesor Banesh Hoffman,”…aunque Einstein no sentía la necesidad de cumplir ritos ni profesaba un credo oficial, era el hombre más religiosos que he conocido. Una vez me dijo:¡Las ideas vienen de Dios! Y se podía percibir la reverencia en la forma como pronuncio la palabra final…”

He aquí otro simple y mortal cristiano, Dr. Warren Weaver, distinguido matemático, quien trabajo en la Fundación Rockefeller desde 1932 hasta 1959, primero como director de sección y luego como vicepresidente. El profesor Weaver afirma haber sido criado en un hogar religioso, donde no solo conoció lecciones de catecismo, también asistía a los oficios de la Iglesia. Era llevado por sus padres a los ciclos de oración colectiva los miércoles por la noche.

Muy pronto comprendió sus anhelos de ser hombre de ciencia. A medida que crecía, estudiaba las grandes leyes generales de la ciencia, aceptando sin reservas la validez de las teorías científicas confirmadas por la investigación experimental. La mayoría de mis días estaba principalmente dedicado a la ciencia y en otras ocasiones reaccionaba a la religión con honda emoción y gozo, pero al llegar a los 30ª me pregunte, ¿son compatibles mis lógicas ideas acerca de la ciencia y mis emotivas convicciones relativas a la religión?

Sostiene Weaver que la ciencia es muy eficaz para responder a las preguntas, ¿Cómo está hecho esto? ¿Cómo podemos aprender a utilizarlo?¿cómo se fecunda una célula?¿a qué distancia están las estrellas? Pero si uno se pregunta por qué suceden las cosas como lo hacen, la ciencia se queda muda.

Supongo que todo hombre de ciencia conoce la Ley de Newton, que nos explica como obra la gravedad, pero ninguno tiene la más vaga idea de la razón, de que la gravedad obre así precisamente.

Aquí nos encontramos frente a una distinción extremadamente importante entre la ciencia y la religión, a diferencia de la primera interesa principalmente el por qué. ¿Por qué ha de existir el dolor y el sufrimiento?¿Por qué -¡Oh por que!- nacen algunas criaturas deformes o mentalmente incapacitadas?¿Cuales son el significado y la finalidad de la vida?¿Por qué debería ser un hombre veraz, honrado y altruista?

Finaliza el profesor Weaver afirmando que como hombre de ciencia que cree en Dios, debe responder públicamente a dos preguntas, ¿Cómo casa mi fe con mi respeto por la ciencia y mi confianza en ella? Y la segunda, ¿Cuál es el Dios en que creo?

A la primera, creo que un científico tiene una verdadera ventaja en todo esfuerzo para concebir a Dios y creer en él, ¿Por qué? , por estar especialmente capacitado para ver lo invisible y creer esencialmente en lo indefinible. Para la segunda, mi relación con Dios es fundamentalmente personal. Para mí, Dios es la Gran Inteligencia misteriosa que ha creado el infinito detalle y las vastas dimensiones del Universo, incluye los supremos misterios constituidos por el hombre y por el humano intelecto.

Fuente: Selecciones del Reader’s Digest. Agosto 1968 (pags.87-91)

“No sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le molestara mi duda”. Mario Benedetti (Novelista Uruguayo)

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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