Un destello en el marjal: “Kardec… un nuevo aniversario”

Foto: Agencias

El día 03 de octubre  conmemoramos,  los espiritas del globo terráqueo, otro aniversario del nacimiento,  de quien fuera el decodificador del espiritismo, Hipólito León Denizard Rivail, mejor reconocido como Allan Kardec. La fecha exacta es 3 de octubre de 1804, sea decir hace 213 años atrás.

Kardec estructuró extensa obra literaria, cuyo estudio es requisito sine quanon e imperativo, en el caso  de las personas que quisieran atribuirse el calificativo de espirita, bien por simpatizar con los planteamientos o por dedicarse formalmente a su discernimiento.

El excelso lionés (Nació en Lyon, Francia) no pudo concretar la magnánima obra, para el conocimiento de la humanidad, en una sola existencia de sesenta y cinco años. Se hicieron necesarios aproximadamente tres milenios, para encausar en la titánica labor al obrero espiritual designado por la Divina Providencia. ¿Cómo fue posible su cristalización en los fundamentos que ahora mismo conocemos y divulgamos?

El capítulo 7, página 58, de la obra “espiritismo Laico” del autor David Grossvater se lee: “…también aquellos grandiosos sabios que han fallado en sus planes, al entregar sus obras a manos de sucesores o a cargo de discípulos, que con la ausencia del maestro, sus grandiosas y laboriosas investigaciones, están siendo estancadas y tergiversadas, por las mismas manos en donde se depositó la confiada esperanza, ¿Qué otro recurso le queda, sino el de reencarnar, para posesionarse otra vez de su empeño?…”

Continuando la lectura del mismo capítulo, pero en otro párrafo, pagina 55: “…El principio vital impulsa a la substancia en su condensación y se deshace de ella tan pronto caduca el lapso de su polaridad, para volver sobre si en otra jornada. Todo es encarnación y desencarnación, ida y retorno, sucesivamente en una eterna espiral… “

El obligado ejercicio de la lectura, nos conduce hacia la obra “La Misión del Espiritismo”, texto mediumnico, del Espíritu Ramatis ,a través de la facultad de Hercilio Maes, en la página 34, donde leemos que en los tiempos del Antiguo Egipto, del faraón Mernephta, Kardec fue Amenofis, estudioso médico del “Libro de los Muertos” y de los fenómenos del Más Allá.

En la India, después de profundizar los conocimientos de los Vedas, desarrolló el poder mental y más tarde se le conoció como “El maestro del silencio” (Ramana Maharshi, 31.12.1879-14.04.1950); en Caldea vivió como Shiranosostri, entre los magos babilónicos, siendo poseedor de extraordinarias dotes mediumnicas. Vivió en Asiria y en Persia investigando los fenómenos de las fuerzas ocultas de la naturaleza; además participo de las ceremonias de los Druidas en las florestas sagradas de la Galia.

Kardec revivió  en el espacio toda su trayectoria iniciática tenida anteriormente, en los diversos pasajes terrenos, antes de partir hacia la tierra y convertirse en Hipólito León Denizard Rivail.

En sus existencias pasadas estaba definido el rumbo de su vida misionera en Francia, habiéndole trazado los preludios del grandioso plan elaborado por las altas esferas, como fue realmente, el espiritismo del siglo XXI. La firmeza de intenciones y la tenacidad indomable de Kardec, garantizaban la divulgación de la doctrina espirita en el momento psicológico de la comprensión mental del mundo occidental y del intercambio provechoso con el plano invisible.

“…Es un hecho constante que el espiritismo encuentra más obstáculos por causa de quienes lo comprenden  mal, que no por los que no lo comprenden en absoluto,  incluso sus enemigos declarados. Y es de notar que quienes no lo entienden bien abrigan, por punto general, la pretensión de comprenderlo mejor que los demás…”

Allan Kardec (Revista Espirita 1864, pág. 323, fragmento)

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