21 de September del 2018

Un Destello en el Marjal: “La Madre de los Moribundos”

A los colegas médicos, try la generalidad no les agrada abordar el tema de la muerte; ¿Qué decir de los pacientes? Pues son muy pocos quienes logran alcanzar una conciencia particular y necesaria, prostate para abordar su propia extinción con entereza. Obviamente que los individuos más recalcitrantes y obtusos en eso de abordar al temido tema, here son los familiares e integrantes del entorno íntimo de quien en breve plazo ha de emprender “El Gran Viaje”.

Tuve la interesante oportunidad de leer, ”Sobre la Muerte y los Moribundos” de la Dra. Elisabet Kubler-Ross, psiquiatra y tanatologo, y permítame el lector que le describa la experiencia, como “amor a primera vista”. Su sensibilidad, entrega e interés por el asunto tan encomiable, se identifica muy bien con mis anhelos en esa asignatura, que siempre me ha parecido agreste campo de trabajo.

Nos informa el Sr. Koldo Aldair que Kubler-Ross falleció el 24 de agosto 2004 en EEUU, a los 78ª, después de 9 largos años posteriores a un episodio de infarto cerebral. De la lectura de esta obra pude conocer que la psiquiatra diseño el “Modelo de Kubler o del Buen Morir”, donde se destacan 5 estadios: la negación, la ira, el regateo, la depresión y finalmente la aceptación.

Bien vale la pena resaltar que la fase de negación es la primera herramienta de la que echa mano quien recibe un diagnostico ominoso (mortal), de tal manera que negando todo va a visitar “La villa y a Castilla” invirtiendo casi todo su peculio, persiguiendo a cualquier profesional de la salud que le garantice lo equivoco del pronóstico fulminante que previamente le fue informado en las cercanías de su propia residencia.

Creo interesante señalar que una vez que el paciente alcanza la fase de aceptación, pareciera que ya nada puede perturbarle, pero realmente no es un estadio feliz; ya el paciente ha tenido tiempo de expresar ira( por lo que ya no será para su beneficio o utilidad), envidia( por aquellos que tienen que afrontar la suerte que le espera),o tristeza (por todas las perdidas experimentadas: cuerpo deformado –sin una mama o pierna-,de su trabajo, de sus ahorros celosamente guardados, de su propia familia).

La madre de los moribundos o El amparo de los enfermos terminales (…como también se le conocía…) era decididamente defensora de hablar sobre la muerte al paciente, cuando él lo requiriera, y afirmaba que cuando un medico era capaz de hablar con franqueza al paciente sobre el diagnostico de un tumor malignos in que ello pudiese significar una muerte inminente, se estaba prestando un maravilloso servicio.

También señala Kubler-Ross que a todos los pacientes les hubiese encantado recibir la noticia de su diagnóstico preocupante de una “manera aceptable”. Pero si un galeno, no ha tenido la sensibilidad de abordarle humanamente y si muy pocas veces le ha regalado una tierna mirada esperanzadora, quizás nacida del alma, ¿Cómo pudiera ese médico, saber cuál paciente desea una noticia preñada de detalles, cual una explicación somera y quien, solo desea que le informen sobre el juego entre Boston Red Sox y Cardenales de San Luis?

El trabajo con innumerables pacientes con diagnóstico de muerte (a mediano/corto plazo) significo estar en íntimo contacto con los fenómenos para-normales, que obviamente como disciplinada investigadora le llamaron su atención.

Desde el mismo momento en que Elisabet, tanto en sus entrevistas como en sus conferencias, hizo públicas la información que a través de su práctica profesional cotidiana, le aportaban los enfermos moribundos sobre sus experiencias extra-corporales – es decir, sus experiencias con el mas allá – y que ella comparándola con sus propias experiencias, no estaba dispuesta a rechazar ni a tratarlas como si fuesen alucinaciones, desde ese preciso momento muchos de sus colegas establecieron una línea divisoria, e incluso llegaron a declarar que la Dra. Kubler-Ross estaba trastornada.

 

FUENTE: Elisabet Kubler-Ross. La Muerte: Un amanecer.2da.Edicion.Ediciones Océano. México. Mayo 2004; Elisabet Kubler-Ross. La Rueda de la vida.4ta. Re-impresión. Ediciones B. Barcelona, España. Noviembre 2007.

“…Morir no es algo que haya que temer, puede ser la experiencia más maravillosa de la vida, todo depende de cómo hayamos vivido…”

                                                                       Elisabet Kubler-Ross

 

    E-mail:jherrer69@yahoo.es

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