25 de September del 2018

Un destello en el marjal: Leyes Morales/La Adoración

Foto: Archivo referencial

Las leyes morales como su nombre lo indica, look dictan las normas a seguir por los espíritus encarnados en el plano Tierra, con el fin de propender a su evolución. Las leyes morales están escritas en nuestra conciencia con caracteres indelebles; todos las sabemos, todos las conocemos, todos debemos someternos a ellas. Cada uno de nosotros inexorablemente tendrá que corresponder, algún día, con la pequeña falta, tanto con la acción equivoca como con el bien que se permitió obviar.

 Las leyes morales son las bases para nuestra transformación y para la adquisición de los valores de la vida. Son diez, de su aplicación y observancia depende la evolución y progreso: Ley de Adoración, Ley de Conservación, Ley de Reproducción, Ley de Destrucción, Ley de Sociedad, Ley de Progreso, Ley de Igualdad, Ley de Libertad, Ley de Amor, Justicia y Caridad.

 Los amigos lectores interesados en profundizar sobre el tema pueden ir al Libro Tercero, El Libro de los Espíritus o también pueden acceder a la página www.mensajefraternal.org.br desde donde pueden bajar el libro en forma gratuita. Quiero permitirme un paréntesis de varias preguntas relacionadas con la Ley de Adoración que quizás sean motivo de inquietud para algunos amigos lectores.

 Pregunta #649 ¿En qué consiste la Adoración? Respuesta: Es la elevación del pensamiento a Dios. Por medio de la adoración nos aproximamos a Él. P/#654 ¿Da preferencia Dios a los que le adoran de tal o de cuál manera? R: Dios prefiere a los que les adoran desde el fondo del corazón, con sinceridad, haciendo el bien y evitando el mal, a aquellos que creen honrarlo, por medio de ceremonias que no los hacen mejores para con sus semejantes. No preguntéis, pues, si existe una forma de adoración más conveniente que otra, porque eso sería lo mismo que preguntar si es más agradable a Dios en un idioma que en otro.

 P/#669, El uso de los sacrificios humanos data de la más remota antigüedad, ¿Cómo pudo el hombre ser inducido a creer que semejantes conductas pudieran ser agradables a Dios? R: Primero porque no comprenden a Dios, como origen de toda bondad. En los pueblos primitivos la materia se sobrepone al Espíritu; se entregan a los instintos de la brutalidad y es por eso que generalmente son crueles, porque su sentido moral no está aún desarrollado entre ellos. – ¿Así los sacrificios de animales precediera a los sacrificios humanos? – ¡No hay duda en cuanto a eso! – Según esta explicación, ¿Los sacrificios humanos no tienen su origen en un sentimiento de crueldad? – No, sino una idea falsa de agradar a Dios. Por lo demás Dios nunca ha exigido sacrificios, ni de animales, ni de hombres; él no puede ser honrado por la destrucción “inútil” de su propia criatura.

P# 671, ¿Qué debemos pensar de las Guerras Santas? El sentimiento que induce a pueblos fanáticos a exterminar lo más posible, a los que no participan de sus creencias para ser agradables a Dios. R: Ellos están poseídos por malos espíritus y al hacer la guerra contra sus semejantes se oponen a la voluntad del Creador que dice que deben amar al hermano como a sí mismo.

 Todas las religiones, o mejor, todos los pueblos adoran a un mismo Dios, tenga un nombre u otro, ¿Cómo queréis que crean en esa palabra de paz, cuando se la lleváis espada en mano? La mayoría de las veces no creéis en las comunicaciones con ciertos mortales, ¿Por qué piensas que los extraños creerían en vuestra palabra cuando vuestros actos desmienten la doctrina que predicas?

Nota: Advierte el texto que las preguntas (P) las dirige  Allan Kardec, las respuestas(R) las expresa Espíritu Verdad.

Fuente: Allan Kardec. El Libro de los Espíritus.21a Edición. Mensaje Fraternal.Brasil.2007

“…siempre nos han impresionado las desgracias de los mártires del infortunio, pero desde que estudiamos el Espiritismo nos interesan muchísimo más; porque cada injusticia humana representa para nosotros una historia terrible, en la cual la victima de hoy, ha representado ayer el papel odioso del tirano implacable o del verdugo complacido en ver sufrir a sus semejantes…”. ¡Justicia Eterna!

(“La Luz del Espíritu”. Amalia D. Soler)

E-mail:jherrer69@yahoo.es

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