25 de September del 2018

Un destello en el marjal: “Los Cumpleaños y fatalidad”

Foto: Archivo referencial

Un anhelo de muchos seres humanos es poder lograr alguna preparación para cuando les alcance aquel segundo en el reloj, buy muy crucial, sick en que los signos vitales se extinguen y ya no cargamos el pesado fardo de un cuerpo físico plagado de dolor, treat desgaste e inocultable incapacidad. No son pocos los que trajinan las distintas doctrinas de fe procurando algún tipo de aliciente en la esperanza de no abordar la otra indiscutida dimensión, desnudos, desconcertados, ¿y por qué no?, sumamente asustados.

A propósito de esta curiosidad, que habitualmente me motiva, me mantengo más acucioso al encontrar alguna información que pudiera tener algún valor como esta, tomada de una revista Selecciones del Reader’s Digest, octubre 1978, que quisiera compartir con usted apreciado lector.

Philip Kunz, sociólogo de la Universidad Brigham Young en Provo (Utah) tomo una muestra de 747 necrologías publicadas en Salt Lake City y comparo las fechas de defunción con los cumpleaños de los occisos. Cuarenta y seis por ciento de las muertes ocurrieron en los tres meses posteriores al cumpleaños; 31 durante los tres meses subsiguientes y tan solo 8 por ciento, en el curso de los tres  meses previos a la fecha en que debían soplar una vela más en su pastel.

Pero ¿y qué carrizo tiene ver el cumpleaños con la muerte? En la opinión de Kunz, cada aniversario se interpreta como un ciclo de actividades que se deben completar y una vez que han superado ese hito, ya pierden el estímulo a continuar, usualmente les embarga la depresión y terminan perdiendo la voluntad de vivir. Juzgo como toda una fatalidad ese horizonte en perspectiva que el curioso sociólogo le atribuye a cada cumpleaños, en especial si estamos hablando de ciudadanos ya jubilados de sus regulares obligaciones.

 Refresquemos una noción de fatalidad (Diccionario El Pequeño Larousse Ilustrado, 2006): 1. Cualidad de fatal; 2. Destino, fuerza a la que se atribuye la determinación de lo que ha de suceder; 3. Adversidad inevitable.

A propósito de abordar, con  óptica espirita las mismas consideraciones, veamos la cuestión N° 851, en “El Libro de los Espíritus”: Existe fatalidad en los acontecimientos de la vida, según el sentido dado a esa palabra, es decir ¿Están predeterminados todos los acontecimientos? Contestan los benefactores: La fatalidad existe solo en virtud de la elección que ha hecho el espirita al encarnarse, de sufrir tal o cual prueba. Eligiéndola, se constituye una especie de destino, consecuencia de la misma posición en que se encuentra colocado.

 La pregunta N° 859 nos puede dispensar más claridad sobre el asunto de la fatalidad, Si la muerte no puede ser evitada cuando llega la hora ¿Ocurre lo mismo en todos los accidentes que nos alcanzan en el curso de la vida? Advierten los espíritus: con frecuencia son cosas bastante pequeñas para que podamos prevenir, y algunas veces evitar, dirigiendo vuestro pensamiento, porque no amamos el sufrimiento material; pero esas cosas importan poco a la vida que habéis elegido. Una nueva repregunta se adjunta, ¿Hay hechos que forzosamente deben acontecer y que la voluntad de los espíritus no puede evitar?

 Informan los benefactores, ¡Sí! pero tú, en estado de espíritu, los viste y presentiste cuando hiciste tu elección. No creas sin embargo, que todo lo que sucede está escrito, como se dice. Un acontecimiento es a menudo consecuencia de una cosa que hiciste como un acto de libre voluntad, de modo que si no lo hubieses hecho tal acontecimiento no hubiera tenido lugar.

“…no te olvides, pues, que los desencarnados no son magos, ni adivinos. Son hermanos que continúan la lucha de perfeccionamiento. Encontramos la muerte tan solo en los caminos del mal, donde las sombras impiden la visión gloriosa de la vida…”. SIEMPRE VIVOS (fragmento) Pan Nuestro (pag.99).

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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