Un destello en el marjal: Los Espíritus, ¿en qué se ocupan?

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Más allá de la concebida diatriba, que todavía mal entretiene a buena parte de la humanidad, sobre la existencia o no, de la entelequia denominada el espíritu, hagamos otro muy breve ejercicio mental, en relación a qué cosas les mantienen ocupados, una vez desprendidos del cuerpo físico, sea decir desencarnados.

Las fuentes bibliográficas que nos advierten sobre esta particularidad, son variadas y por supuesto, razonadamente establecidas. Mi obligación como divulgador de la doctrina de los espíritus, es el norte que me orienta a compartir estos planteamientos, con los gratos lectores conocedores como también, con los profanos de la asignatura.

Nada hay más alejado del ocio, que la vida después de la muerte. La principal ocupación de las almas es progresar en su evolución espiritual. En palabras del médium William Stainton Moses (Pastor protestante inglés, 1848-1919), “…este es el único deseo del Espíritu: ¡más progreso, más conocimiento, más amor! ¡Hasta que desaparezca la herrumbre y el alma se remonte más y más alto hacia el Supremo!…”

Todos los trabajos en el Mas Allá, tienen una profunda vertiente espiritual en cuyo ejercicio, las almas van abandonando sus hábitos egoístas y cultivando sus mejores sentimientos. Por eso, abundan las bibliotecas, los conservatorios de música, las escuelas de arte, las universidades. Como es lógico suponer, no todas las almas están en el mismo nivel de evolución, ni progresan al mismo ritmo.

La pregunta  número 227, en  El Libro de los Espíritus, capítulo VI, plantea, ¿De qué modo se instruyen los Espíritus errantes, pues sin duda no lo hacen de la misma manera que nosotros? La respuesta de los orientadores espirituales es: estudian lo pasado, e inquieren los medios de elevarse y observan lo que ocurre en los lugares que recorren, oyen discursos de los hombres ilustres y las advertencias de los espíritus más adelantados, todo lo cual les proporciona ideas de las que previamente no conocían.

Otra muestra,  de cómo trabajan los espíritus del otro lado de nuestra terrena realidad, la advierte André Luiz, en la obra Nuestro Hogar, capítulo 22, a propósito de la noción del bonus hora: “…Todos cooperan en el engrandecimiento del patrimonio común y viven de él, pero los que trabajan adquieren justos derechos. Cada habitante de nuestro hogar recibe provisiones de pan y ropa, en lo que se refiere a lo estrictamente necesario; pero los que se esfuercen en la obtención  de bonus hora, consiguen ciertas prerrogativas en la comunidad social. El espíritu que todavía no trabaja, podrá ser recogido aquí; pero los que cooperan pueden tener casa propia. El ocioso vestirá sin duda, pero el operario esforzado vestirá lo mejor que le parezca. Los trabajos en su programación son numerosos y la Gobernación permite cuatro horas de esfuerzo extraordinario, a los que desean colaborar en el trabajo común con buena voluntad…”

Fuente: Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Editores Mexicanos Unidos. 1ra Edicion 1978. Mexico, D.F; Francisco Cándido Xavier. Nuestro Hogar. 1ra Edicion. Instituto da Difusao Espirita. Araras, SP. Brasil. 2004; Revista Más Allá Monográfico #56.Barcelona, España.

“…Es un error creer  que la fe sea necesaria; pero la buena fe, ya es otra cosa; y escépticos hay que niegan hasta la evidencia, y a quienes no convencen los prodigios. ¿Cuantos hay que después de haber visto, pretenden explicar los hechos a su manera, diciendo que nada prueban Esas personas no sirven más que para perturbar las reuniones, sin lograr provecho alguno; por esto se les aleja de ellas ,y no se pierde el tiempo…”. ALLAN  KARDEC. ¿Qué es El Espiritismo?

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