Un destello en el marjal: Morfo-psicología, ¿usted lo sabía?

Foto: Archivo

¿Alguna vez, price order usted ha escuchado la expresión: a fulanito le dicen Cara e’ crimen, order porque en verdad el tipo es bien feo? O mejor preguntar, click ¿si usted no recuerda, en la película de historieta animada, El jorobado de Notre Dame, como no obstante la fealdad del personaje deforme, el mismo, derrochaba lealtad y bondad sin igual, hacia Esmeralda, su amor imposible? La primera tentación que cruza la mente, a la velocidad del rayo, es sentenciar, si alguien puede tener una faz poco agraciada, obviamente debe ser muy mala persona.

Muchas veces he leído el aforismo, “los ojos son el espejo del alma”, pero, ¿qué no se ha escrito, sobre lo que refleja una faz, envidiable u horrenda? Algunas veces he meditado que nuestra forma pensar e interactuar con el entorno, puede reflejarse en la cara, de manera muy evidente para el que quiera ver y que adicionalmente sea más curioso.

Con esta breve introducción, es que deseo compartir ciertas consideraciones en Morfo-psicología realizada sobre, tristemente célebres y lúgubres, personalidades del III Reich nacional-socialista (nazis).

El método fue desarrollado en Francia, por el doctor Louis Corman, en los años cuarenta del siglo XX, y allí es donde más se ha extendido, gracias a la labor divulgativa de la Societe Francaise de Morphopsychologie Apliquee. Las escuelas de morfo-psicología actuales afirman que con la ayuda de este método se puede conocer la personalidad profunda del individuo, su potencial vital, sus inclinaciones, sus aptitudes, su grado de cultura y madurez. ¿Que reflejaban los rostros de los dirigentes nazis y, en especial, el de su líder, Adolf Hitler?

El análisis facial de los mismos, pone en relieve que junto a las capacidades intelectuales y dotes para el mando, coexistían marcas de inestabilidad psicológica y diversas patologías criminales. No es fácil efectuar perfiles fidedignos del carácter de una persona sobre la base de su rostro.

En lo relativo a la criminalidad, el análisis es más difícil, porque actualmente queda lejos, el ingenuo determinismo de Cesare Lombroso, psiquiatra y criminólogo italiano, fundador del Positivismo Biológico en el siglo XIX, que postulaba que “El criminal lo lleva escrito en su rostro”, tan es así, que ahora se tiende a dar prioridad a otros parámetros, que no sean faciales y corporales, a la hora de evaluar signos externos que puedan delatar criminalidad.

 La morfo-psicología estudia las correlaciones entre la forma del rostro y su psiquismo. Su acercamiento al ser es global, es decir concibe el estudio del rostro sin conceder valores absolutos a rasgos aislados. Veamos tan solo dos descripciones, como ejemplos (la fuente reseña a seis jerarcas del régimen).

Benito Mussolini (1883-1945), el primer teórico y ejecutor del fascismo en Italia. Temido por su sangre fría y crueldad. En su rostro, el gran desarrollo de la zona inferior, con mandíbula ancha, musculosa y tensa, prototípica en los políticos con tendencia autocrática. El predomino tan intenso  de la zona inferior delata enorme capacidad de acción y de voluntad como también dificultad para controlar instintos, máxime porque la frente presenta una fuerte inclinación hacia atrás que fomenta el impulso y la agresividad. Los ojos semicerrados dejan entrever a duras penas una mirada poco franca.

Adolf Hitler (1889-1945), fundador del nazismo racista. Su política genocida y dictatorial llevo a su país a la guerra y a la destrucción. Responsable de la muerte de millones de personas. En su rostro se aprecia una frente fuertemente asimétrica, corta e inclinada, casi simiesca, todo lo cual es indicio de presumible demencia y gran inestabilidad emocional. Las cejas presionando sobre los ojos y el arco superciliar saliente reflejan gran impaciencia que le tornaban en un ser impulsivo, colérico e irritable.

El modelado facial con huecos y protuberancias muy acusado sobre todo en la barbilla orienta sobre su apasionamiento, su ambición sin límites, su intransigencia y su deseo de control como también sus frecuentes cambios de humor.

 Aunque sea un parámetro no reconocido científicamente, lo cierto es que la mirada transmite los estados del alma. La mirada de Hitler era profundamente tiránica. Esta mirada es heladora e imperturbable a más de despiadada. Su mirada escondía un temperamento explosivo que oscilaba entre la exaltación feroz y la depresión más escalofriante.

Fuente: Revista MAS ALLA de la ciencia. Monográfico # 61.Paginas 28-31

“…Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal. El testigo falso que habla mentiras y el que siembra discordia entre hermanos…”  Proverbios 6:16, 17,18, 19.

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@jrhv343

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