25 de September del 2018

Un destello en el marjal: Muertes Colectivas, ¿Tragedia o Justicia Divina?

Foto: Archivo

El 12.11.1996, cheap dos aviones chocaron en los cielos de Nueva Delhi (India) ocasionando 349 muertes. El 27.12.2004, and el Golfo de Bengala (sudeste asiático) resulta azotado por inimaginable tsunami que se traduce en perdida de 100.000 personas. El 13.11.1985, generic viagra se produce la erupción del Nevado del Ruiz, Colombia y se llegan a totalizar 23.000 muertos. El 12.05.2008 un terremoto, afectando mayormente la Provincia de Sichuan, China, de 7.8 grados en la Escala de Richter, ocasiona 80.000 víctimas fatales. El 24 de enero 2011, 33 personas fueron asesinadas en un atentado terrorista, ataque suicida (kamikaze), ocurrido en el aeropuerto Domodedovo, en Moscú (Rusia), el más populoso del país.

No son eventos mediáticos ni ficticios. No tengo un calificativo para la magnitud de estos terribles eventos. Todos nos preguntamos ¿Por qué, esa Inteligencia Suprema, que llamamos Dios, permite estos dramáticos aconteceres? ¿Por qué han de morir así tantos “inocentes”? Para la mayor complejidad son hechos ocurridos en cantidad de veces, y se presume nunca dejaran de ser.

Procurando continuidad, al ejercicio de difusión en la Doctrina Espirita, juzgo propicio advertir, que el ilustre Allan Kardec, el Decodificador del Espiritismo, también sintió inquietud por una explicación para la ocurrencia de tales eventos y lo refleja muy bien en dos de sus obras, El Libro de los Espíritus y en Obras Póstumas.

En el capítulo VI, Ley de Destrucción, en el aparte de las calamidades destructoras se acota la pregunta #737, ¿Con que objeto castiga Dios a la humanidad con calamidades destructoras? La contesta recibida desde el mundo espiritual es, “…Para hacerla adelantar con más rapidez. ¿No hemos dicho que la destrucción es necesaria para la regeneración moral de los Espíritus, que adquieren en cada nueva existencia, un nuevo grado de perfección? Es preciso ver el fin para apreciar los resultados. Vosotros, no lo juzgáis más que desde el punto de vista personal, y lo llamáis calamidades a consecuencia del perjuicio que os ocasionan; pero estos trastornos son necesarios a veces para hacer que se establezca más prontamente un orden de cosas mejores y en algunos años, lo que hubiera exigido muchos siglos…”

Continuando con Obras Póstumas, en la primera aparte, apartado de “Expiaciones Colectivas”, pagina 122, Kardec expone: “…El individuo, la familia y la nación cometen faltas y cada una de ellas, cualquiera que sea su carácter, se expía en virtud de una misma ley. Cada hombre reúne tres caracteres: el de individuo, o ser en sí mismo, el de miembro de la familia, y, en fin, el de ciudadano. Bajo cada uno de estas facetas puede ser un criminal o virtuoso, es decir que pueden ser, virtuosas como padre de familia y criminal al mismo tiempo que como ciudadano y viceversa, y de aquí las situaciones especiales en que se encuentra en sus existencias sucesivas.

Gracias al Espiritismo, ya comprendéis la justicia de las pruebas que no derivan de los actos de la vida presente, pues os decís que son el pago de deudas pasadas ¿y por qué no ha de ser lo mismo en las Pruebas Colectivas? Decís que las desgracias generales alcanzan así al inocente como al culpable pero, ¿no sabéis que el inocente de hoy pudiera ser el culpable de ayer?

Ya sea castigado individual, ya colectivamente, es así porque lo merece. Y además, según hemos dicho, hay faltas del individuo y del ciudadano, y las expiaciones de uno no absuelven al otro, pues toda la deuda ha de ser pagada hasta el último óbolo. Estas faltas colectivas son las que expían colectivamente, los individuos que a ella han concurrido, los cuales vuelven a encontrarse para sufrir juntos la pena del Talión….”

Fuente: Obras Póstumas. Allan Kardec.8va Edición. Editorial Kier, Buenos Aires.1982; El Libro de los Espíritus. Allan Kardec. 1ra. Edición Editores Mexicanos Unidos. México. 1978; Almanaque Mundial 2009/2012.

“….El socorro en el avión siniestrado, es distribuido indistintamente, pero, no podemos olvidar que si el desastre es el mismo para todos los que cayeron, la muerte es diferente para cada uno. En el primer momento, serán separados de sus cuerpos, solamente aquellos cuya vida interior les otorga la inmediata liberación…”. Espíritu André Luiz. “Acción y reacción” (pag.197)

E-mail: jherrer69@yahoo.es

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