Un destello en el marjal: ¡Se me olvido otra vez mi amor!

Foto: Archivo

La conmoción y preocupación que genera en la comunidad la palabra Alzheimer, price es inocultable y por otra razón justificable. Esta es la razón por la cual se encienden todas las alarmas, generic en la convivencia familiar, cialis si a cualquiera de sus miembros, le ha ocurrido varias veces, que  olvida entregar recados, o extravía llaves de la casa, cuando no ha extraviado cualquier cantidad de dinero, ¡dentro de la misma residencia!

Pero el desiderátum de mis líneas, no es referirme a la demencia de Alzheimer, en pacientes con sesenta años o más. Quiero que en una breve pausa, vayamos al individuo más joven, digamos entre treinta y cincuenta años. En realidad una persona todavía productiva en cualquier otra latitud del planeta Tierra.

Las bebidas alcohólicas por lo general son productos elaborados con alcohol etílico (Etanol) y es bastante conocido el agudo efecto de “apagón de la memoria”, que puede acontecer, después de una espléndida noche de copas y rumba. Los bebedores consuetudinarios del fin de semana (dipsómanos) más pronto que tarde presentaran olvidos persistentes. Otro ejemplo, del trastorno a causa del alcohol, es la demencia de Korsakov, en la que se describe confusión mental, desorientación espacial, perdida de la memoria y cruda tendencia a la confabulación (mentiroso empedernido).

El traumatismo cráneo-encefálico grave, con prolongada hospitalización e inclusive pasantía por una UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), es una garantía de futuras y severas dificultades con la memoria, generalmente irreversibles e intratables.

Las actuales circunstancias socio-económicas críticas, para la nación entera, han provocado la popularidad de un particular vocablo: “la situación-país”. Lo que no es otra cosa, que atribuir el repunte de algunas condiciones psiquiátricas a la misma. Es así como se han disparado las consultas por síndrome de estrés post-traumático (inseguridad pública y la violencia de todo género, en la ciudad y en el campo), la depresión clínica y los trastornos de ansiedad (en particular, los trastornos de pánico y fobia social), sin dejar por fuera, el trastorno del control de los impulsos.

Todas estas condiciones, conllevan un componente de memoria perturbada, lo que aunado al uso de benzodiacepinas  –Clonacepam, Alprazolam, Bromazepam- (también deterioran la función de memoria) como parte de su tratamiento, torna más complicada la perspectiva del paciente que nos consulta por olvidos.

Otro renglón, que no podemos perder de vista, son los pacientes con diagnóstico de epilepsia, muy en especial, la condición identificada como epilepsia del lóbulo temporal. Las quejas de fallas de memoria, son más preocupantes cuando persisten los episodios convulsivos, a causa  del pobre control medicamentoso.

 Aunque en realidad, queda un grueso de renglones para desmenuzar, quiero concluir con la enfermedad cerebro-vascular, bien sea hemorrágica o isquémica. La participación del lóbulo temporal o el núcleo de substancia gris sub-cortical llamado Tálamo Óptico, también pueden comprometer la función de memoria. Es necesario destacar, que bien puede ocurrir, un trastorno complejo de lenguaje, como la afasia o alguna de sus variantes, que fácilmente se pudiera malinterpretar como un trastorno de la memoria.

Ya puede advertir el amigo lector, que Alzheimer no es la única palabra que debe llegar al pensamiento, toda vez que bloqueo la contraseña de una tarjeta de débito recurrentemente por un descuido, o cuando nuestra esposa nos quiere freír en aceite, a causa de un inoportuno olvido.

“…Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Sera de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro, sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto; pero tal vez la quiero; Es tan corto el amor y es tan largo el olvido…”

Poema 20 (fragmento) / Pablo Neruda (Poeta Chileno)

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@jrhv343

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