Un destello en el marjal: Terrores nocturnos

El día mundial del sueño se conmemora en fecha 18 de marzo de cada año, por tal motivo escribo estas líneas, para procurar información sobre una de sus más enrarecidas aristas: la parálisis del sueño o los terrores nocturnos.

Aunque no estamos ya en la época de los albores de la medicina contemporánea, es incómodo refrescar que muy poco se conoce sobre el sueño, más allá de lo que ya ha precisado la neuro-fisiología y las bio-ciencias. Juzgo de interés, compartir con los amigos lectores, interesantes planteamientos relativos a la parálisis del sueño. Como es natural, algunos de ellos controvertidos y que invitan al esclarecimiento más idóneo. Veamos pues que les parecen.

La parálisis del sueño está clasificada como una parasomnia, un trastorno del sueño. Su descripción ofrece pocas variantes: el durmiente es despertado bruscamente por una fuerte sensación que le impele a moverse, a levantarse, pero en ese momento descubre que se encuentra completamente inmovilizado.

Con el miedo en el cuerpo intentará quizá encender una lámpara (si está obscuro), pero sus brazos y sus manos no responderán; tratara de gritar, pidiendo ayuda, pero la voz no saldrá de su garganta. Posiblemente entonces pueda pensar que ha sufrido un accidente cerebro-vascular o incluso que está a punto de morir. Si todo se limita a la manifestación de los síntomas descritos se tratara de una cataplexia o cataplejía, que en cuestiones de segundos o minutos desaparecerá y todo volverá a la normalidad.

Pero en algunos casos – muchos en realidad – la cataplexia es sólo la primera fase de un fenómeno más complejo, que no tiene explicación por parte de la psiquiatría moderna, salvo que se dé por descontado, que otros de los síntomas de la narcolepsia, pueden ser las alucinaciones hipnagógicas, creaciones del inconsciente que el sujeto estima que son experiencias reales.

La cataplexia y las alucinaciones se producen en el transcurso del sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos). Si la persona que tiene una cataplexia, continua en ese estado, y ya estaba asustado, podemos imaginar lo que pasara cuando advierta que sus sentimientos, emociones e instintos perciben que algo externo, profundamente ominoso y alarmante se aproxima (…¿una entidad?…)

Para algunos estudiosos, este tipo de entidades son como una bestia grosera y cruel, una realidad inferior de nuestra mente. Así, los sueños nos permitirían  expresar  pensamientos y acciones que reprimimos en la vida cotidiana. Y el temor que sentimos hacia esas formas de pensamientos, alimentaria su cuerpo y contribuiría a que se afianzaran en nuestro sub-consciente.

Fuente: Revista MÁS ALLÁ de la ciencia. Numero 297. Año XXV.Pags.54-61

“Ten cuidado con tus sueños: son las sirenas de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás regresamos.” Gustave  Flaubert. Escritor francés (1821-1880)

@jrhv343

Comentarios