Tres décadas del desastre natural más grande que azotó al estado Aragua

Muchas personas caminaron kilómetros para salvaguardar sus vidas. // Foto: Archivo

El 6 de septiembre de 1987 el estado Aragua vivió el desastre natural que más daño ha ocasionado en su territorio como lo fue la llamada tragedia de El Limón, ocurrida cuando el río del mismo nombre se salió de su cauce y afectó sectores como El Progreso, Mata Seca, La Candelaria, Los Rauseos y Los Capuchinos, donde fueron incontables las pérdidas humanas y materiales.

Un día que comenzó normal

Ese domingo 6 de septiembre amaneció lloviendo, aunque los ciudadanos aseguran que fue una lluvia prolongada que se extendió durante toda la mañana, lo que generó que ya en horas del mediodía el agua del río bajara con fuerza, causando mucha preocupación.

Según los expertos en la materia, las intensas precipitaciones que se extendieron por más de seis horas trajeron como consecuencia la saturación de los suelos, lo que aunado a la pérdida de material vegetal, producto de la intervención humana, provocó el desprendimiento de las montañas que se unieron a las aguas para crear un deslave que se prolongó por varios kilómetros de distancia y el desbordamiento del río El Limón, a eso de la 1:00 de la tarde.

Los daños que causó esta tragedia son innumerables, se calcula que hubo entre 100 y 300 personas fallecidas, al menos 300 desaparecidos, cientos de heridos y lesionados, y miles de personas damnificadas producto de que sus viviendas quedaron parcial o totalmente tapiadas.

Vidas marcadas por la tragedia

Si bien es cierto que luego de este evento muchas personas que lucharon para salvar sus vidas o la de sus familiares, amigos y vecinos se mudaron de dichos sectores, también es verdad que otras, aun después de 30 años de la tragedia, siguen habitando allí e incluso en las mismas viviendas donde los agarró la lluvia hace tres décadas; estos aseguran haber dejado atrás sus miedos, lo que no quiere decir que no permanezcan alertas y vigilantes ante la subida de las aguas.

Algunos eran niños que sin saber muy bien qué estaba ocurriendo sintieron a través de sus padres la necesidad de mantenerse a salvo y no separarse de estos; otros, ya más grandes, relatan lo traumático que fue ver cómo el agua arrastraba consigo palos, piedras, carros, electrodomésticos, mobiliario y personas; y dejaba tras de sí casas tapiadas bajo metros y metros de lodo, mientras los más adultos, resaltan cómo se puso en evidencia un alto sentido de solidaridad entre los vecinos para ayudar a quienes estaban en peligro y compartir las ayudas que llegaban una vez culminó la lluvia.

Las vivencias de estos sobrevivientes son muchas, hablar con ellos significa pasar horas y horas escuchando cómo vivieron la experiencia desde perspectivas distintas.

Neyla Guzmán, por ejemplo, cuenta que no sintió miedo, ya que sólo tenía seis años cuando ocurrió la tragedia, para ese entonces era hija única y cuando sus familiares vieron cómo el río se salió de su cauce y arrastraba todo lo que conseguía a su paso, sus padres la sacaron de la casa y la llevaron para donde una tía en un sector donde no pasó nada.

Afortunadamente su vivienda no sufrió daños mayores, sólo se llenó unos 10 centímetros de barro, de tal manera que a los pocos días del hecho retornaron a ella y aún la sigue habitando.

Lo que más recuerda María Cristina Mendoza es ver cómo el río arrastraba a personas que en medio de su desesperación pedían auxilio y cómo otras se pusieron a salvo en la terraza de su casa (donde sigue viviendo). Relató que fue muy triste saber la cantidad de personas que murieron, cuatro de ellas eran sus vecinos, pese a este dolor, sus familiares decidieron quedarse en el sector, pues fue una casa que su padre construyó con mucho esfuerzo.

Por su parte, Nerio Navas, quien para entonces tenía 27 años, relató cómo antes de que se produjera el desbordamiento era el paso hacia el sector Mata Seca, donde lo agarró la tragedia, por lo que tuvo que quedarse hasta las 2:00 de la mañana y cuando logró llegar a su casa su madre estaba desesperada, porque lo había dado por desparecido.

“En medio de la tragedia conformamos un grupo para rescatar personas, y luego nos mantuvimos unidos para repartir las ayudas que llegaban desde distintas partes”, resaltó.

Estas personas aseguran que pese al dolor que produjo este hecho en cientos de familias, también se puso de manifiesto la solidaridad y el compañerismo, mismos que se mantienen a pesar del tiempo, pues cada 6 de septiembre se unen para recordar sus experiencias y pedir que nunca más vuelvan a pasar por algo similar.

Conmemorando la tragedia

Para conmemorar los 30 años de esta tragedia, habitantes de los sectores El Progreso, Mata Seca y El Paseo, en apoyo con la Alcaldía del municipio Mario Briceño Iragorry, realizarán una serie de actividades durante todo este miércoles. Estas incluyen un encuentro en el llamado Puente de Hierro de funcionarios de Protección Civil, GNB y Bomberos de Aragua, simultáneamente en la pasarela que une al sector El Progreso con Mata Seca se van a reencontrar habitantes de ambas comunidades.

El acto central será en la cancha del El Progreso, con una misa y una actividad de la Iglesia cristiana; además, un representante de cada comunidad contará sus vivencias durante la tragedia, el cantautor César Liendo dará un concierto y finalmente el alcalde de la jurisdicción, Brullerby Suárez, dirá unas palabras. A las 7:00 de la noche Eliú Rodríguez, reconocido funcionario de Protección Civil, dará una conferencia, donde mostrará fotos tomadas ese día y dará recomendaciones para prevenir hechos similares.

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