Un destello en el marjal: Nombres en el espiritismo

Foto: Archivo

Los hombres y mujeres ilustres de la época en que hace su aparición el Espiritismo, como lo conocemos hoy, mostraron notable interés por las experiencias y vivencias que paulatinamente se fueron recopilando. Juzgo necesario subrayar que la mayoría de ellos descendió de su pedestal académico, y del bien ponderado escepticismo, para luego abrazar y defender, unos con vehemencia y otros solapadamente, su formal convicción de la veracidad de tales eventos.

Hoy, puedo presumir con bastante aproximación, que hay algo intrínseco en la naturaleza humana, que les obliga a conocer, respaldar y hasta respetar las posturas asumidas alguna vez por estos hombres y mujeres etiquetados como sabios o brillantes. Suele ocurrir que nos asombra y espanta descubrir de poetas, religiosos o médicos, literatos o políticos, desconocido e inusitado interés, por los fenómenos paranormales y sus  complicadas implicaciones.

De veras que la lista se haría muy extensa, y allí no faltarían, Karl Gustav Jung, Sir Arthur Conan Doyle, Thomas Alva Edison, Víctor Hugo, Charles Richet y hasta los esposos Pierre y Marie Curie. Veamos algunos de ellos. Camille Flammarion (26.02.1842-03.06.1925), astrónomo francés conocido por sus obras de popularización de la astronomía. En 1887 fundo la Sociedad Astronómica Francesa, de la cual fue su primer presidente, además de ser el fundador y director de la revista L’Astronomie. Flammarion fue también apasionado espiritista especialmente en sus últimos años, tema en el que mantenía una actitud ambivalente considerando los fenómenos espiritistas como regidos por principios científicos no descubiertos todavía.

Víctor Hugo (26.02.1802-22.05.1885) poeta, dramaturgo, novelista romántico  francés. Fue considerado como uno de los más importantes de la lengua francesa. También fue político e intelectual comprometido e influyente en la historia de su país y de la literatura del siglo XIX. Durante una de las tantas reuniones mediumnicas que presenció, Víctor Hugo entro en contacto con la Sombra del Sepulcro (una entidad espiritual que así se hizo llamar). Si bien al principio se mostró escéptico, con el tiempo su compromiso adquirió mucha fuerza. El escritor era un hombre de gran profundidad y espiritualidad. Este episodio  logra reforzar su fe en la supervivencia del espíritu después de la muerte.

Gustave Geley (1865-1924) doctor en medicina. Se apasiona por la investigación metapsíquica y se convierte en miembro activo de la Sociedad de Estudios Psíquicos de Ginebra. Gustave Geley está incluido en el origen de “El Manifiesto de los 34”que generó gran ruido en su aparición. Es un texto firmado por personalidades sabias e intelectuales, que reconocían públicamente haber asistido a estas experiencias mediumnicas, dando testimonio de que no estaban vinculadas a ningún fraude o ilusión. Ese manifiesto salto a titulares y fue luego rechazado  por una comisión de la Sorbona.

Entre los países, que registra la Historia del Espiritismo como cuna y escenario de alguno de sus apóstoles, se cuenta Venezuela. Uno de sus más ilustres hijos, el Obispo Monseñor Dr. Enrique María Dubuc, nació en Betijoque, Venezuela en 1886. Justo tres años antes había sido fundado en Quisiro, el primer grupo espirita del país. Consagrado sacerdote católico en 1912, hizo brillante carrera eclesiástica. Sacerdote, orador insigne, escritor afamado, amigo cordial y benefactor de la comunidad donde habitaba. Sin abandonar su condición eclesiástica, se hizo espiritista y publicó en el diario El Nacional, Caracas, el 31 de octubre de 1960, un artículo notable, verdadero testimonio de su calidad de espiritista, que ha resultado ser la más notable contribución de Venezuela para el Espiritismo.

Fuentes: Medium y mediumnidad. Stefano Mayorca. Editorial De Vecchi, S.A.U. Barcelona, España 2006/Anuario Espirita 1992/ www.soyespirita.blogspot.com

“…Por fin estoy nuevamente entre vosotros, hermanos del Centro León Denis y ahora os hablo, no desde el umbral de la puerta, como lo hice anteriormente, sino en el regocijo espiritual del que llega al Espacio con pleno conocimiento y con plena satisfacción de haber cumplido. A vosotros debí la iniciación de mi espíritu en esta Divina Ciencia que es la verdad y a vosotros acudo recién llegado no más al Espacio para daros las gracias y al mismo tiempo para reanimar vuestros espíritus en esta fe….” Enrique María. (Fragmento de comunicación, recibida 23 junio 1962, al día siguiente de desencarnar)

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