Un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) de Barcelona, en España, demuestra los beneficios de las terapias no farmacológicas, como la rehabilitación cognitiva y la musicoterapia, en pacientes con deterioro cognitivo asociado a la enfermedad de Huntington.
La enfermedad de Huntington es un trastorno neurodegenerativo hereditario causado por una mutación en el gen HTT, que provoca una degeneración progresiva de neuronas en determinadas áreas del cerebro, y afectan al control motor, la cognición y el estado emocional de los pacientes.
Se trata de una enfermedad minoritaria, con una incidencia aproximada de entre 5 y 10 casos por cada 100.000 habitantes, y actualmente no existe una curación de la misma.
Su curso progresivo conduce inevitablemente a una pérdida paulatina de la independencia funcional y la calidad de vida de los pacientes, y los primeros síntomas suelen aparecer entre los 30 y 50 años, e incluyen movimientos involuntarios, dificultades cognitivas y trastornos psiquiátricos.
Retrasar la degeneración neuronal
El estudio, realizado por el IR Sant Pau con 44 pacientes en fases iniciales e intermedias de la enfermedad, ha sido publicado por la revista Journal of Neurology, y demuestra que tanto la rehabilitación cognitiva como la musicoterapia favorecen la conectividad cerebral.
Esto podría contribuir a retrasar la degeneración neuronal que provoca la enfermedad de Huntington, y los resultados de la investigación revelan que estas intervenciones pueden tener un papel fundamental en la preservación de las estructuras cerebrales afectadas por la enfermedad.
En consecuencia, las terapias no farmacológicas podrían ayudar a los pacientes a mantener sus capacidades funcionales durante más tiempo y mejorar su motivación e implicación en la vida diaria.
Los investigadores subrayaron la importancia de integrar las terapias de estimulación cognitiva y musicoterapia dentro de los protocolos de tratamiento, no sólo de la enfermedad de Huntington, sino también de otras como el Parkinson y el Alzheimer.
Consideraron, en este sentido, que sus efectos en la plasticidad neuronal podrían contribuir a preservar funciones cognitivas y motoras durante más tiempo.
El estudio, realizado en la Escuela Clínica de Neuropsicología y Patología del Lenguaje del Hospital de Sant Pau, ha sido liderado por la doctora Andrea Moreu-Valls, el doctor Arnau Puig-Davi y el doctor Saúl Martínez-Horta.
Los resultados confirman que estas intervenciones no farmacológicas, no sólo mejoran el estado cognitivo de los pacientes, sino que también favorecen cambios estructurales y funcionales en el cerebro, retrasando la progresión del deterioro neurológico.
Metodología del estudio
El ensayo clínico, de una duración de veinticuatro semanas, incluyó a 44 participantes con enfermedad de Huntington en fase inicial o intermedia.
Los pacientes fueron distribuidos en tres grupos: uno que recibió entrenamiento cognitivo mediante la plataforma NeuronUP, otro que siguió sesiones de musicoterapia activa, y un tercer grupo de control sin intervención. Cada sesión tenía una duración de 45 minutos y se realizaba semanalmente.
Los investigadores midieron la evolución de los pacientes a través de evaluaciones neuropsicológicas, cuestionarios de impacto funcional y estudios de neuroimagen.
Los resultados mostraron una mejora significativa en las funciones cognitivas y una reducción de la apatía en los pacientes que siguieron cualesquiera de las dos terapias.
También se observaron cambios en la conectividad funcional cerebral y en la preservación de determinadas zonas del cerebro, con efectos en la neuroprotección.
Los investigadores han demostrado, gracias a las técnicas de resonancia magnética, que las mencionadas intervenciones no sólo tienen un impacto en el rendimiento cognitivo, sino que también modifican el funcionamiento cerebral y ayudan a mantener áreas especialmente afectadas en la enfermedad de Huntington.
Vía: EFE