El ministro del Interior de Francia, Bruno Retailleau, insistió este jueves a su homóloga británica, Yvette Cooper, en que Londres continúe cofinanciando las operaciones contra la inmigración ilegal hacia el Reino Unido por el canal de la Mancha.
“Cuando hablamos de dinero, la conversación se amarga un poco, pero, en el fondo, compartimos los mismos objetivos”, manifestó Retailleau desde Le Touquet, localidad balnearia próxima a Calais, en declaraciones conjuntas tras una reunión.
Desde esta ciudad francesa y sus alrededores, varios miles de migrantes cruzan cada año ilegalmente el canal de la Mancha hacia el Reino Unido, muchas veces en detrimento de sus vidas (78 fallecimientos en 2024, récord histórico) al embarcarse en pateras controladas por traficantes de seres humanos.
Para frenar este flujo considerado perjudicial para París y Londres, ambas capitales firmaron en 2003 el Tratado de Touquet, que complementaron en 2018 con el de Sandhurst, con el la meta de que Francia y Reino Unido compartiesen el esfuerzo de la lucha contra la inmigración ilegal.
Así, el Reino Unido se comprometió a financiar una serie de medidas disuasivas en territorio francés que, para el periodo entre 2023 y 2026, asciende a los 543 millones de euros, una cantidad que, según la prensa francesa, Londres desearía rebajar.
“Actualmente, Francia moviliza 1.200 efectivos diarios (en la zona de Calais), de los que 730 están previstos por Sandhurst que los pague el Reino Unido”, indicó Retailleau.
El ministro aseguró que “la gran movilización” de su país ha dado sus frutos, con una caída del 41 % del número de travesías ilegales en las primeras siete semanas de 2025 respecto al mismo periodo de 2024 y un 32 % en el número de inmigrantes.
“Este esfuerzo de Francia sirve para salvar vidas”, agregó el titular de Interior, quien alertó de que el 30 % de toda la inmigración ilegal en Europa transita por Calais.
En 2024, las autoridades británicas calcularon que al menos 22.000 inmigrantes y demandantes de asilo llegaron a sus costas desde el norte de Francia, normalmente embarcando desde Calais o la vecina Dunkerque.
Estas son las áreas más cercanas de suelo británico e históricamente han sido uno de los puntos migratorios más delicados en Europa.
En la pasada década, quedó para la posteridad el campamento de inmigrantes de Calais (2015-2016), donde llegaron a malvivir casi 10.000 personas de varias nacionalidades que huían de países en guerra como Afganistán, Siria o Sudán.
El Reino Unido resulta atractivo para muchos inmigrantes por ser un país anglófono en el que ya tienen familiares y amigos y en el que es posible regularizarse llegando clandestinamente si se tiene un trabajo, un proceso mucho más lento y complicado en Francia.
Los camiones que cruzaban de Calais al Reino Unido, en los que los inmigrantes se escondían, han sido sustituidos los últimos años por embarcaciones precarias, que se echan al mar con decenas de inmigrantes para recorren los cerca de 35 kilómetros hasta la costa inglesa.
Desde 2018, cuando Londres comenzó a anotar las llegadas de inmigrantes por mar, cerca de 136.000 personas han logrado atravesar el Canal de La Mancha.
Con información de EFE