En la ciudad de Caxias do Sul, al sur de Brasil, un grupo de voluntarios decidió poner empeño y creatividad para solucionar el creciente problema de perros abandonados. Es por ello que construyeron un refugio rudimentario, el cual se conoce hoy como La favela de los perros, que alberga a más de 1.600 canes y 200 gatos.
En el espacio, documentado por distintos medios de comunicación social, se encuentran miles de casitas construidas con madera y techos de zinc, donde, aunque sin grandes lujos, los peludos pueden refugiarse del frío o del calor y protegerse de los peligros de la calle.
Allí, los animales reciben cobijo, además de comida y atención veterinaria, todo por la acción de voluntarios, quienes, movidos por la compasión y el amor, atienden con dedicación a quienes una vez estuvieron condenados a la soledad y al maltrato.
Un trabajo titánico. La labor en el refugio no es fácil, pero no por eso se amilanan los proteccionistas, quienes, gracias a donaciones, cada mes logran recolectar alrededor de 13 toneladas de comida para cubrir las necesidades alimentarias de las mascotas.
Y es que mantener a tal cantidad de perros callejeros no es una tarea sencilla, sobre todo por la convivencia y porque el espacio es bastante reducido. Por tal motivo, algunos de los animales permanecen amarrados la mayor parte del tiempo para evitar peleas.
Las casitas del lugar están agrupadas en la ladera, lo que le da el aspecto de una favela; sin embargo, cada una de estas es hoy el hogar de los que un día no tuvieron más que hambre, frío y abandono.
A diario llegan personas para ayudar o hacer donaciones. Muchas de estas mascotas llegan a ser adoptadas por familias; otras están destinadas a pasar el resto de su vida en el refugio, pero una cosa es segura, bien sea allí, o en otro lugar, el amor no les faltará.
Con información de ÚN






