Científicos del noroeste de China siembran “semillas de suelo” en zonas áridas y desérticas para formar costras biológicas artificiales del suelo. Esto ayuda a estabilizar las dunas y crea una base adecuada para el crecimiento futuro de las plantas.
Las “semillas de suelo” son material de siembra de cianobacterias desarrollado en una estación de investigación del Instituto Noroccidental de Ecología y Recursos Naturales de la Academia China de Ciencias. La principal ventaja del desarrollo es que reduce el tiempo de fijación de las arenas (estabilización de dunas y prevención de su desplazamiento por el viento) de décadas a tres años.
Las cianobacterias crean una costra biológica artificial en la superficie de la arena. La costra formada genera un entorno adecuado para el crecimiento posterior de otras plantas.
Inicialmente, los científicos cultivaban las cianobacterias en placas de Petri (recipientes de laboratorio transparentes con forma de cilindro plano y bajo), pero al trasplantarlas al entorno natural, los microorganismos morían en menos de una semana: los granos de arena en movimiento destruían la fina biopelícula de las cianobacterias.
El avance se produjo cuando los científicos, inspirados en la lluvia, propusieron un método de pulverización a presión. Con este método, las cianobacterias se inyectaban en los espacios entre los granos de arena. Esto permitió lograr varios resultados importantes al mismo tiempo.
El tiempo de formación de la costra del suelo, que en condiciones naturales es de 15 años, se redujo a un periodo de entre uno y dos años. La tasa de supervivencia de las cianobacterias superó el 60 %. Los microorganismos obtuvieron protección contra la deshidratación. Con la aplicación superficial tradicional, quedaban expuestos a la radiación solar directa; el nuevo método los sitúa bajo capas de arena que actúan como pantalla natural contra el sol y retienen la humedad.
Sin embargo, el método de pulverización presentaba limitaciones importantes. El equipo necesario requería electricidad y acceso por carretera, lo que impedía su uso en zonas remotas a las que no puede llegar el transporte.
Para ampliar el alcance de la tecnología, el equipo de científicos transformó las costras de cianobacterias en “semillas” sólidas. Para ello, la solución de cianobacterias se mezcló con sustancias orgánicas y partículas finas en determinadas proporciones, lo que permitió obtener una pasta inoculante (una masa que contiene cianobacterias vivas en forma protegida). Según los científicos, el proceso se asemeja a mezclar cemento: es fundamental encontrar la proporción óptima de componentes y la forma correcta de mezclarlos.
Hoy en día, las “semillas de suelo” ya están incluidas en el programa “Tres cinturones protectores del norte” (Three-North Shelterbelt Development Program), un proyecto para crear una franja forestal protectora artificial en las regiones septentrionales de China alrededor de los desiertos. Se espera que, gracias a este programa, en los próximos cinco años se restauren entre cinco mil 333 y seis mil 667 hectáreas de tierras desérticas.
Con información de VTV






