El futuro de los hipopótamos que habitan en el Magdalena Medio antioqueño ha tomado un nuevo rumbo internacional. Lo que comenzó como un problema ambiental local, tras la herencia de los animales introducidos por el narcotráfico en los años 80, hoy se traduce en una compleja negociación que involucra presupuestos millonarios y la logística de tres países. El plan más ambicioso busca trasladar a 80 de estos ejemplares hacia el oeste de la India, en una travesía aérea de 15.000 kilómetros. Venezuela busca también recibir algunas especies.
Detrás de este proyecto está Anant Ambani, hijo del hombre más rico de Asia, quien lidera Vantara, un centro de conservación animal de carácter privado. La intención es llevar a los animales hasta Jamnagar, un proceso que requiere una infraestructura técnica sin precedentes para la fauna silvestre en Colombia.
El costo de esta operación no es menor. Según los cálculos de las organizaciones involucradas, el traslado demandará una inversión cercana a los 3 millones de dólares. Ernesto Zazueta, director de Ostok Sanctuary —entidad que media en el proceso—, detalló en declaraciones entregadas a la Agencia EFE que el presupuesto cubre desde la construcción de corrales especiales hasta el alquiler de aeronaves de gran capacidad.
Para que este viaje sea exitoso, los especialistas han diseñado un cronograma que evita, en la medida de lo posible, el uso de químicos que pongan en riesgo la vida de los animales. Estos son los puntos clave del operativo:
-Uso de tres aviones de carga de una compañía bielorrusa para el trayecto internacional.
-Traslado terrestre en camiones desde el Magdalena Medio hasta un aeropuerto cercano a Medellín.
-Entrenamiento gradual para que los ejemplares sigan instrucciones de los cuidadores sin necesidad de anestesia.
-Atracción de los animales hacia corrales de captura mediante el uso de cebos alimenticios.
-Disponibilidad de personal veterinario y guacales reforzados diseñados para el peso de la especie.
-Un tiempo estimado de vuelo y escalas de 33 horas hasta el destino final en India.
Sobre la seguridad del trayecto, “para un animal bien tranquilo, alimentado y atendido, no pasa nada”, aseguró Ernesto Zazueta al medio citado.
Venezuela entra en la negociación
A pesar del avance con el gobierno indio, Venezuela ha manifestado de manera oficial su interés por recibir ejemplares. A través de comunicaciones diplomáticas y la participación de entidades como Misión Nevado, el país busca albergar a los hipopótamos en centros de conservación bajo condiciones de manejo humano y controlado.
Para los promotores del traslado internacional, la oferta venezolana es una prueba de que el sacrificio de los animales no debería ser la única opción sobre la mesa. En ese sentido, Zazueta sostuvo a EFE que “es incorrecto afirmar que no existen países dispuestos a colaborar”, haciendo referencia a la disposición de otros gobiernos, incluido México, para participar en la red de recepción.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, confirmó recientemente que ya se han sostenido reuniones con los sectores interesados en la translocación. Sin embargo, la funcionaria ha sido enfática en que este tipo de medidas no reemplazan las acciones ya establecidas en el Plan de Manejo de la especie invasora.
Vélez aclaró que «es importante aclarar que cualquier translocación deberá entenderse como complementaria a la eutanasia, en cumplimiento del Plan de Manejo». Esto se debe a que la población de hipopótamos en el país sigue creciendo a un ritmo que amenaza los ecosistemas fluviales y la seguridad de los habitantes ribereños.
Mientras en Colombia se debate la urgencia de controlar a la especie, en India han surgido voces críticas entre expertos ambientales. El cuestionamiento principal radica en la inversión de millones de dólares para importar una especie africana, mientras diversos animales nativos de ese país asiático enfrentan graves peligros de extinción y requieren recursos para su protección.
El desafío para las autoridades ambientales colombianas y las organizaciones internacionales no es solo financiero, sino también ético y ecológico, buscando una solución que logre equilibrar la preservación de los ecosistemas locales con el bienestar de estos gigantes africanos.
Con información de El Nacional






