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Ecuador genera más de cinco millones de toneladas de basura al año y enfrenta creciente presión ambiental

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Foto: Archivo

Ecuador, uno de los países más diversos del mundo, genera más de cinco millones de toneladas de residuos sólidos cada año, una cifra que refleja la creciente presión sobre los sistemas de recolección, tratamiento y disposición final de basura en el país andino. El volumen equivale a más de 13.700 toneladas diarias y ha encendido alertas entre autoridades ambientales, gobiernos locales y especialistas, que advierten sobre el riesgo de saturación de rellenos sanitarios y los efectos sobre la salud pública y los ecosistemas.

El dato ha sido difundido por entidades estatales y organismos internacionales en el marco de iniciativas que buscan modernizar la gestión de residuos y avanzar hacia un modelo de economía circular. El desafío es significativo: aunque la mayor parte de la basura proviene de los hogares, también existe una fracción importante generada por comercios, industrias y actividades de construcción.

En términos prácticos, la cantidad de desechos que produce Ecuador cada año supera ampliamente la capacidad de reciclaje del país. Según estimaciones del sector, solo una pequeña proporción de los residuos es recuperada y reincorporada a procesos productivos, mientras que la mayoría termina enterrada en rellenos sanitarios o, en algunos casos, en botaderos a cielo abierto.

La composición de la basura también es un factor relevante. Una porción considerable corresponde a residuos orgánicos, que podrían ser aprovechados para compostaje o generación de biogás, pero que generalmente son dispuestos sin tratamiento previo. Al descomponerse, estos materiales emiten metano, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global mucho mayor que el dióxido de carbono.

La situación es especialmente compleja en las grandes ciudades. Quito, por ejemplo, ha impulsado con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo el diseño de un nuevo complejo ambiental para reemplazar y complementar la infraestructura existente. El proyecto busca incorporar tecnologías para el aprovechamiento de residuos y reducir la dependencia del relleno sanitario de El Inga, que ha operado durante años como el principal sitio de disposición final de la capital.

Guayaquil, Cuenca y otras ciudades también enfrentan retos relacionados con la expansión urbana, el incremento del consumo y la limitada separación de residuos en los hogares. Aunque existen programas municipales de reciclaje, su cobertura todavía es insuficiente frente al volumen total de basura.

A esto se suma la labor de miles de recicladores de base, que cumplen un rol esencial en la recuperación de materiales como cartón, plástico, vidrio y metales. Sin embargo, muchos trabajan en condiciones precarias y con escaso apoyo institucional.

Expertos en gestión ambiental coinciden en que la solución no depende únicamente de construir nuevos rellenos sanitarios. También requiere cambios en los hábitos de consumo, incentivos para reducir el uso de plásticos de un solo uso, sistemas eficientes de separación en origen y políticas públicas que promuevan la responsabilidad extendida del productor.

La generación de basura tiene impactos directos sobre ríos, suelos y océanos. En el caso de los plásticos, una parte termina fragmentándose en microplásticos que pueden ingresar a la cadena alimentaria. En un país megadiverso como Ecuador, el problema adquiere una dimensión adicional por sus efectos potenciales sobre áreas protegidas y ecosistemas sensibles.

La cantidad de desechos sólidos, que cada año es mayor, se ha convertido en un reto para las autoridades y organizaciones ambientales. Especialmente porque no solo se debe resolver en dónde depositar la basura, sino cómo evitar que siga creciendo al ritmo actual.

En el mundo, hay países líderes en manejo de desechos sólidos como: Suiza, Alemania, Suecia, Austria y Corea del Sur. Estos países destacan por sus tasas de reciclaje y su política de “cero vertederos”, evitando que la basura termine en la naturaleza. Por ejemplo, Suiza recicla más del 52% de sus desechos y lo restante lo incinera en plantas especializadas.

Con información de Infobae