La Asociación de Consumidores de Tailandia (TCC, en inglés) presentó este lunes en Bangkok una demanda civil contra Facebook, Apple y otras compañías para exigir reparación por el dinero perdido en estafas digitales, cometidas desde centros del Sudeste Asiático con millones de víctimas por todo el mundo.
La demanda -apoyada por una decena de víctimas- fue interpuesta ante el Tribunal Civil de Ratchada, en la capital tailandesa, y responsabiliza también al servicio de mensajería LINE, líder en la región, y varias entidades bancarias por su presunta vinculación con las estafas.
«Los demandantes solicitan la devolución del dinero perdido y una indemnización por daños y perjuicios, al considerar que tanto las plataformas como los bancos permitieron que los estafadores utilizaran sus sistemas para engañar a los consumidores, pese a que la legislación les obliga a supervisar y prevenir este tipo de actividades», dice un comunicado de la TCC.
La abogada Nannaphatsorn Techapanyapipat, citada en el escrito, explicó que los demandantes fueron atraídos por anuncios fraudulentos que, a través de las plataformas digitales, ofrecían falsos esquemas de inversión, con los que los estafadores pedían luego transferencias bancarias a las víctimas.
La TCC, que no adelantó el tiempo que prevé que dure el proceso en la corte, estima que las pérdidas superan los 230 millones de bats, equivalentes a casi siete millones de dólares.
La Asociación aseguró que busca incentivar a las plataformas digitales y a los bancos a reforzar sus mecanismos de protección al consumidor y «promover reformas legislativas que introduzcan sanciones más claras y mecanismos efectivos de compensación» para las víctimas.
Según el medio local Thai Enquirer, la primera audiencia del caso está prevista para el 3 de agosto y la TCC ya intentó sin éxito en 2024 obtener una compensación de Meta, propietaria de Facebook, de 84 millones de bats (2,5 millones de dólares).
En mayo pasado, treinta organizaciones de consumidores europeas denunciaron a Google, Meta y TikTok ante la Comisión Europea por «haber fracasado» a la hora de combatir los anuncios de estafas financieras que aparecen en sus plataformas.
Los centros de ciberestafas tienen su epicentro global en países del Sudeste Asiático, en los que trabajadores, en algunos casos en condiciones de semiesclavitud, defraudan millones de dólares a víctimas de todo el planeta bajo órdenes de mafias, muchas de ellas chinas, según expertos e informes de Naciones Unidas.
Con información de EFE




