El Centro de Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica (CCAB) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) lidera investigaciones críticas sobre la dinámica de las partículas en suspensión en la tropósfera, a fin de entender los fenómenos que afectan la atmósfera y la salud pública en la nación.
Bajo la premisa de que los procesos biológicos, geológicos y químicos están intrínsecamente conectados, el centro no solo estudia el entorno natural, sino que analiza cómo la transferencia química entre ecosistemas puede alterar el equilibrio ambiental, reseña la institución a través de redes sociales.
Uno de los proyectos más relevantes que impulsa el laboratorio es la “Evaluación del Evento Estacional de la Calima, Asociada a la Salud Humana en Caracas, a través del Estudio de un Parámetro de Calidad del Aire: Partículas Atmosféricas, para Proponer Medidas de Mitigación”. Esta iniciativa busca desentrañar el impacto de las partículas atmosféricas en la ciudad de Caracas, para proponer medidas de mitigación efectivas que puedan contribuir a mejorar la salud respiratoria de la población.
En ese sentido, el especialista en ciencias, Loreto Donoso y el profesional asociado a la investigación, Ing. Carlos Pérez, explicaron que el proyecto, se centra en medir en tiempo real la concentración de partículas en la tropósfera.
Estas tienen dos orígenes definidos, natural que son fenómenos propios del ecosistema y el clima, como por ejemplo el polvo aerotransportado desde el desierto del Sahara y Antrópico, resultado de la actividad humana, principalmente por la quema de combustibles fósiles, tales como las partículas atmosféricas de carbono negro, entre otras.
Donoso destacó que el centro también ha trabajado en el estudio de gases contaminantes en el valle de Caracas y que los datos históricos son reveladores. Por ejemplo, hace 20 años los niveles de óxido nítrico y dióxido de nitrógeno, ambos productos de la combustión, en Caracas eran significativamente más bajos que en otras metrópolis como la Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires, aunque la presencia de estos gases en la atmósfera puede ser nociva incluso en bajas concentraciones. El reto actual es retomar las mediciones de contaminantes atmosféricos y actualizar el mapa de emisiones para entender la evolución de la calidad del aire en la ciudad.
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