La máxima organización y el avance del devastador supertifón Bavi con vientos circulares extremos que destruyeron las líneas de suministro de agua potable y los postes de comunicaciones en Guam y en las Islas Marianas del Norte, tras su calificación como uno de los pulsos atmosféricos más violentos de la temporada, fueron reportados mediante una fotografía satelital por el Instituto Cooperativo de Investigación en la Atmósfera (CIRA) de Estados Unidos.
El fenómeno meteorológico exhibió un disco perfectamente recortado contra la inmensidad del océano con apariencia de un agujero negro líquido, una estructura geométrica e hipnótica que ocultó una capacidad de destrucción difícil de cuantificar sobre las aguas cálidas del Pacífico occidental.
La furia del temporal sorprendió incluso a los observadores más veteranos en los territorios insulares donde la electricidad se convirtió en un recuerdo de lujo en cuestión de minutos debido al bramido constante de las ráfagas y al desprendimiento total de los techos de zinc por las calles desiertas.
La evaluación posterior de los daños reveló un panorama de infraestructura severamente castigada con carreteras costeras desaparecidas bajo toneladas de escombros y puertos menores totalmente inservibles, vicisitudes operativas que obligaron a los hospitales de campaña a labores sin descanso bajo la luz de generadores de emergencia.
La población afectada inició un proceso de limpieza que durará varias semanas en medio de la cuantificación de las viviendas sin techo y de los botes de pesca que el fuerte oleaje transformó en astillas, todo esto mientras el peligroso sistema climático mantiene su trayectoria activa con rumbo directo hacia el archipiélago de Japón.
Con información de VTV




